Con las arcas ahítas
Sorprende la elegancia, si no inconsciencia, de la oposición y la prensa a la hora de tragar gazapos
El presidente de la Junta reconoció el pasado lunes, en sesión parlamentaria y para sorpresa de sus señorías, las dificultades para derrochar subvenciones porque las arcas de la Comunidad están "ahítas", tan "ahítas" como las del Estado. Metió la pata, claro. Las arcas del Gobierno regional no están empachadas tras una gran comilona, sino caninas, vacías, invadidas por la telaraña y con menos dinero que uno que se estaba bañando.
No debemos rascar mayor pecado en el lapsus de Juan Vicente Herrera, político de verbo habitualmente fácil y atinado, porque hasta el mejor escribano comete un borrón, pero sorprende la elegancia, si no inconsciencia, de la oposición y la prensa a la hora de tragar gazapos.
En el fondo, lo grave del asunto reside en la base del aserto presidencial: nos enfrentamos a la crisis con una Administración endeudada hasta las cejas, y la única manera de sacar la rueda del atolladero consiste en llenar los baches de billetes prestados. De esta forma, salvaremos el cuello pero condenaremos a las generaciones venideras a pagar un alto precio por nuestros pecados de soberbia económica.
La herencia para la generación naciente, los españolitos de la wii, consiste en un mundo sin ideales, una economía de guerra y, lo que sin duda es mucho peor, un uso del castellano invadido por los anglicismos (lo de la wii, sin ir más lejos) y apelmazado por la ignorancia de quienes llegaron a la madurez sin haber leído más literatura que las crónicas del Marca. Ahítos de ignorancia.
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- Manifiesto alternativo por la lengua
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