Cuaderno de bitácora

Portada » Actualidad

La Babel que nos invade

Julián Ballestero - / /
vota
0 votos

Si el Parlamento gallego aprueba una moción para defender la oficialidad internacional del guaraní, si la presidenta de la Comunidad de Madrid anuncia un centro bilingüe español-catalán, si en Valencia estudian Educación para la Ciudadanía en inglés, en Baleares se persigue al español con más saña que al nazismo y en el Bierzo se aprende gallego mientras en Galicia se olvida el castellano, es que los españoles nos hemos vuelto locos de remate y además ya no sabemos ni en qué idioma contarlo.

Tal Babel de lenguas provoca un daño irreparable en la educación de una nueva generación, la de los jóvenes formados en el multilingüismo, cuyo cacao mental les llevará pronto a solicitar traductor simultáneo para los sueños, porque no los entienden.

Si a ello le sumamos la influencia destructiva de una cultura en la que la imagen ha sustituido a la palabra escrita, con el añadido del efecto arrasador (intelectualmente hablando) de los videojuegos, el móvil y el botellón, nos encontramos con una juventud sobradamente preparada para las tecnologías y el inglés pero parca y elemental en el uso del castellano. El actual bajo nivel de expresión oral y escrita de los universitarios así lo demuestra. La mayor parte de lo que escriben son textos enviados por ‘sms’ o ‘email’ que buscan la inmediatez, la economía y la contundencia, por encima del buen gusto y la norma.

Sin embargo, en el desbarajuste de esa locura colectiva hallamos datos para la esperanza. O más bien para el mosqueo. Resulta que casi todos los españoles tenemos carné de biblioteca y pedimos una media de tres libros en préstamo cada año. En Castilla y León casi dos de cada tres ciudadanos disfrutan de la tarjeta y en Soria llegan al récord: el 92% cuenta con ‘visa’ para acceder a los santuarios de la cultura escrita.
Entonces, ¿estamos volviendo a la novela? ¿Regresa la moda de la lectura pausada en el silencio de las bibliotecas?

Sin embargo, en el desbarajuste de esa locura colectiva hallamos datos para la esperanza.

Me temo que no. Me temo que el índice de lectores se mantiene en ese 57% de españoles que se asoman al papel encuadernado de vez en cuando. En realidad, sólo dos de cada cinco disfrutan de la sana costumbre de hojear un libro al menos una vez a la semana, porque ese otro 17% que se asoma a un texto una vez cada tres meses o más no merece la pena considerarlo ‘leído’.

La competencia de los medios audiovisuales resulta demasiado potente frente al papel. Y más para los jóvenes crecidos entre videoconsolas y pantallas de plasma. Sólo queda la vía de engancharles en Internet. Con páginas como ésta, por ejemplo.


Artículos del autor

Participa comparte tus dudas y comentarios