Bailad, bailad
La Danza, con mayúsculas, es un gran arte y de vez en cuando podemos soñar con una compañía estable surgida de la Escuela Profesional de Burgos de gira por todo el mundo
Es un edificio nuevo, recién inaugurado. El trabajo que se desarrolla en el interior del Conservatorio de Música y la Escuela Profesional de Danza de Castilla y León es imponente. Es cierto que es duro, muy duro, compaginar, por ejemplo, los estudios de Secundaria y Bachillerato con los de Danza. Después de una larga jornada matutina embarcado en la Física, las Matemáticas o la Historia, colocarte las zapatillas y las mallas y comenzar a dar vueltas durante buena parte de la tarde exige sobre todo un gran ejercicio de voluntad, de esfuerzo y de un trabajo que a veces solo nos va a deparar una afición que se olvidará a la llegada de los años profesionales o universitarios. La danza es muy vocacional, pero también emocional. No sé por qué pero, por ejemplo, guardamos un gran recuerdo de casi todas las películas que están relacionadas con la danza: Flashdance, Dirty Dancing, Moulin Rouge, West Side Story, Billy Elliot, Camino a la Fama... donde se nos van los pies al ritmo de la película y representan en ocasiones guiones para encontrar numerosos ejemplos de superación tras vencer insospechadas dificultades; por no citar las tres versiones de High School Musical, que posiblemente sea uno de los motivos por los que los chavales se matriculan en la Escuela de Danza, igual que algunos optaban por Periodismo después de descubrir las andanzas de José Coronado y Esther Arroyo, Pepón Nieto o Belén Rueda en la redacción del Crónica cada semana en la televisión.
En Burgos, los futuros artistas, de la mano de un equipo excelente, donde su director acaba de recibir el Premio Nacional de Danza, y sus profesoras son brillantes profesionales, se puede estudiar Danza Clásica, que es la base, dicen, de una buena formación y Danza Contemporánea. El programa es extenso y duro, pero a la vez un gran aliciente y una auténtica carrera, son cuatro años elementales y seis años profesionales, y se puede iniciar desde los ocho años de edad.
La Danza, con mayúsculas, es un gran arte, o un arte grande, y de vez en cuando podemos soñar con una compañía estable surgida de la Escuela Profesional de Burgos, de gira por todo el mundo y actuando en el Auditorio dentro de la programación de Burgos 2016.
¡Mucha mierda!
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