Cuaderno de bitácora

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Ciudad de artistas

Antonio J. Mencía - / /
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Uno de los hechos que descubres al poco de llegar a Burgos es su movimiento cultural. Hay centenares, miles de personas que forman parte de grupos de teatro, de danza, de baile -de todo tipo, del hip hop al flamenco pasando por el castellano y su jota-, musicales, corales. Por haber, hasta una Peña Guitarrista y un laureado Orfeón. Eso por hablar en conjunto, pero tenemos poetas, pintores, escritores, escultores y otros artistas de diferentes oficios.

No sé si el frío de Burgos ha llevado a la reclusión forzada y libre de muchas personas o que prolifera una cierta venilla cultural, ya demostrada a través de los siglos. Eso sí, a la hora de cantar, preferimos como los vascos sumarnos a un grupo para evitar el gallo farsante en vez de tomar el micrófono independientemente como les va a los valencianos o andaluces. Aquí bailamos muy bien, y hay escuelas que están haciendo historia, sobre todo de danza contemporánea, fuera de nuestro país, e interpretamos muy bien. Hay jóvenes que ya han dado lo mejor de sí con Ibsen o Wilde y otros que esperan adentrarse más en el absurdo de Ionesco. Y de vez en cuando necesitan que les aplaudan o aplaudirse a ellos mismos. Y no les aplauden si no se reconoce su trabajo por parte de instituciones y administraciones competentes.

Y voy a poner un ejemplo de profesionalidad y eficacia, la Escuela Municipal de Teatro, costeada por el Ayuntamiento de Burgos y dirigida desde hace ya unos cuantos años por Fernando Quintana, navega sola por las aguas del mundo artístico. Varios lustros llevan embarcados en la nave un buen grupo de jóvenes profesionales, maestros y estudiantes, que le roban tiempo al descanso para dedicarse a una de sus principales aficiones.

Muchas obras de teatro presentadas. Mucho talento expuesto a los ciudadanos y sin un solo apoyo más que el del municipio burgalés. Gente con conocimiento que se ha forjado en sus aulas, compatibilizando en la mayoría de las ocasiones un trabajo o una carrera universitaria para después, a las siete de la tarde, subir al Clunia para pegarse una paliza de cuatro horas diarias. De octubre a junio. Sin pausa durante tres años consecutivos a la espera de un título oficial que no acaba de llegar. ·Mucha mierda· obra tras obra en cada final de curso.

Eso por hablar en conjunto, pero tenemos poetas, pintores, escritores, escultores y otros artistas de diferentes oficios

Y ahora cuando se plantea la creación de una Escuela Superior de Arte Dramático en la Comunidad autónoma se la ningunea, se olvida su experiencia y su saber hacer. Bien es cierto que el arte del actor, del guionista, del tramoyista o del regidor es más bien oficio que clases. Pero todos deben tener un mínimo -y mejor un máximo- de conocimiento del trabajo en el que se van a desenvolver a lo largo de su vida, en el caso de que sea esta la opción elegida.

¿Por qué por ejemplo los tres años de la escuela burgalesa no pueden convertirse en un primer ciclo de una escuela superior? Desconozco si se lo han planteado desde la Consejería de Educación, pero no sería malo que lo hicieran.


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