La confusión deliberada del político
Falta un debate claro con las posiciones reales que defienden los partidos políticos para salir de la crisis
Con frecuencia, incluso el ciudadano atento se pregunta qué propone el político de turno cuando critica la acción de su oponente. En estos momentos asistimos a una especie de ceremonia de la confusión, con enunciados generalistas, críticas descalificadoras y frases más o menos ocurrentes encaminadas a ser titulares de periódicos del día siguiente y no a dar soluciones. La crisis económica cataliza esta forma de proceder de los políticos. La explicación es fácil, los políticos buscan el desgaste de quien gobierna pero no expresan con claridad sus propuestas para evitar el rechazo de una parte del electorado.
Por eso se agradece que algún experto en la materia, que no busca directamente el voto, se atreva a exponer ideas de gobierno que con mayor o menor ocultación suscribiría el partido que aspira al poder. El partido que gobierna no precisa de traductores, porque la propia acción de gobierno es el mejor exponente de su ideario.
En este sentido, uno tenía la percepción días atrás, al escuchar al catedrático Juan Iranzo, de asistir al pronunciamiento de una oferta electoral que seguramente representa en gran medida el ideario del Partido Popular. Sistematizado el mensaje, sencillo en su planteamiento, resulta un excelente punto de partida para el debate y para que, a la postre, la sociedad sepa que hay dos modelos, dos formas de ver la crisis y de plantear soluciones a la misma. Iranzo expuso un modelo liberal-capitalista en el que los asistentes a la conferencia que pronunció en León el pasado lunes vieron un programa electoral que podría ser asumido por el PP, pero que su líder, Mariano Rajoy, no explicita con la suficiente contundencia.
Al margen de la osadía de relacionar las palabras del ilustre economista con la acción política de los populares, algo que no confesó en la conferencia, lo cierto es que sus interesantes reflexiones permiten adoquinar un programa de gobierno coherente en la derecha y que, en consecuencia, puede servir como fondo para ese necesario debate público que uno echa de menos.
Los pronunciamientos de Iranzo pueden ser sintetizada en los siguientes términos:
La Ley de Sostenibilidad del presidente Zapatero no sirve para salir de la crisis, hacen falta medidas estructurales profundas. Para salir de la crisis se requiere, entre otros aspectos, reducir el gasto público (Sanidad, Pensiones y Ley de Dependencia).
Reestructuración del sistema financiero, (a favor de la fusión interregional de las cajas). Bajada de los impuestos en cinco punto (fundamentalmente en lo que afecta a gastos socialices de las empresas y al impuesto de sociedades. Urgente reforma laboral, acabando con la rigidez actual y estableciendo la movilidad geográfica y funcional. Unificar las condiciones del despido en 33 días por año trabajado, con máximo de dos años y admitiendo la situación económica de la empresa como causa. Reforma de la Justicia, de forma que resulte más rápida, más predecible y ejecutable. Reformar la Administración, otorgar participación privada en la Ley de Dependencia, establecer un nuevo sistema de financiación local y definir el papel de cada una de las instituciones públicas. Por ejemplo, las Fuerzas Armadas no son una ONG, dijo el conferenciante. Invertir en infraestructuras de transporte - "ya no hay que arreglar más aceras", añadió-. La salida de la crisis sólo es posible con mayor libertad, con menos intervencionismo, atendiendo a que resulta más importante crear empleo que atender a los parados.
Se puede estar de acuerdo o no con el prestigioso catedrático y director del Instituto de Estudios Económicos, pero de lo que no cabe duda es que hay otra forma de ver la salida a la crisis. El problema es que el político juega al pase corto y un planteamiento tan profundo probablemente sea para ejecutarlo, pero no para arriesgar votos en un debate de posiciones claras y firmes.
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