Contrastes universitarios
La colaboración entre las universidades de Washington y de Castilla y León abre un horizonte de enriquecimiento mutuo
Los dioses no están hoy enfadados. Un pico volcánico cuya altura sobrepasa los 4.000 metros se yergue blanco de nieve en pleno mes de julio sobre la suave ondulación montañosa que le circunda, verde hasta la cima, de apenas mil metros de altitud sobre la inmediatez del Océano Pacífico. La nitidez con la que se ve esta imagen de cucurucho helado es prueba de que hoy el dios del Pico Rainier está contento. De otra forma, permanecería oculto tras una sempiterna niebla. Un paisaje de contraste que vigila un lugar privilegiado, la Universidad del Estado de Washington, en la ciudad de Seattle.Ajenos a la leyenda de los antiguos indios pobladores de la zona, se mantienen los escasos estudiantes que realizan algún curso especial de verano en un campus cerrado por vacaciones. En invierno es diferente. En la universidad de Washington 47.000 alumnos siguen alguna de las 200 titulaciones que imparte. Una cifra notable, sin duda, pero que se queda pequeña al lado de otra auténticamente espectacular: las 110.000 personas que viven vinculadas a esta Universidad pública, cifra en la que además de los estudiantes, se incluyen a profesores, estudiantes, investigadores, personal de servicios y empleados de los 2 hospitales universitarios.
Existe un cultura que define a este centro americano y que lo diferencia de la universidad española, cuestión que adquiere relieve especial en León habida cuenta de las estrechas relaciones que ambas instituciones mantienen ya a ambos lados del Atlántico. La Universidad de Washington abrirá después del verano su sede en León, en el Palacio de los Condes de Luna, cedido por el Ayuntamiento. La diferencia fundamental es el sentido económico, la rentabilidad como concepto ligado a su propia actividad educativa. Las cifras son elocuentes: el 16% de los 37.000 millones de presupuesto proceden de las matrículas de los alumnos (8.000 euros por curso los alumnos naturales al Estado de Washington y 22.000 el resto), un 16% de los ingresos proceden de las arcas públicas y el 69% restante son recursos procedentes de la explotación de patentes propias y de donaciones privadas. La inversión en este campo está en paralelo, como lo demuestra la dotación de un millón de dólares destinado a becas. Cuando se produce un descubrimiento y se comercializa, el 50% del beneficio es para la Universidad durante 20 años y la otra mitad para el equipo investigador. No es casualidad, por lo tanto, que en la Universidad de Washington se descubriera el primer aparato de hemodiálisis del mundo o el desfribilador cardiovascular. Las empresas afincadas en la zona también conforman un importante soporte. Algunos edificios han sido aportados por empresas, como el donado por Bill Gates y en cuya sala principal figura un retrato de la madre del creador de Microsoft , quien, por cierto, fue gerente de esta universidad.
En definitiva una visión diferente que también se traduce en el modelo de enseñanza. Se exige una nota de 3,5 sobre 4 para acceder a una plaza en esta universidad y los dos primeros cursos de cualquier carrera son comunes, con el fin de dotar al alumno de una amplia base cultural antes de afrontar los estudios más técnicos y específicos de cada carrera.
Diferencias y similitudes de las que a partir de ahora, con el centro de León en marcha y la ramificación de sus estudiantes por la toda la comunidad autónoma, permitirá una visión más amplia. Se trata, en definitiva, de un proyecto que abre nuevos horizontes, mutuamente enriquecedor.
Etiquetas: Convenio de Colaboración
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