Creatividad. Es la hora.
Si algo ha dejado en claro la crisis global que estamos atravesando es que las alternativas que se propongan para su superación deben estar claramente diferenciadas de las causas que la ocasionaron.
Por ello, en estos tiempos de regeneración económica, creemos necesario apostar por alternativas de desarrollo en las que la escala a utilizar sea el ser humano. Propuestas donde se privilegie la capacidad creativa fruto de una abierta disposición para el cambio.
Está fuera de duda el papel de la creatividad, o de la innovación como aplicación comercial de ella en palabras de M. Castell, en relación al desarrollo económico. En ese sentido el informe “La economía de la cultura en Europa” realizado por KEA European Affaire por encargo de la U.E. subraya el potencial del sector de la cultura en la creación de empleo, tanto en número como en calidad, demostrando el impacto de la cultura en el desarrollo económico europeo. De hecho el informe calcula que el 2,6% del PIB europeo está en relación directa con el sector de la cultura, dando empleo estable a 5,8 millones de personas.
Hay evidencias que apuntan a que la sociedad de la información está dejando paso a la sociedad de la creatividad. En ese sentido, las industrias creativas, esto es las industrias culturales más toda la producción artística y cultural, incluyendo sectores como la arquitectura, la publicidad, el diseño, y la producción de software se presentan como productos emergentes capaces de resistir las amenazas de la crisis global.
En este contexto se enmarca el proyecto de la UNESCO conocido como “ciudades creativas”, en el que se conjuga creatividad, industrias culturales, desarrollo económico y cohesión social.
La propuesta de ciudades creativas es una red formada por 16 ciudades de todo el planeta cuyo compromiso es fomentar la diversidad cultural, aprovechando el potencial económico, social y especialmente el creativo. Cada una de las ciudades se inscribe en alguna de las seis redes temáticas: ciudades del diseño, de la literatura, de la música, del arte digital, del arte popular y de la gastronomía.
De hecho, esta red celebrará este año el Primer Congreso Internacional de Ciudades Creativas en Madrid los días 22,23 y 24 de octubre.
Lo que subyace a esta apuesta por la creatividad y la cultura es la conciencia de que es posible alcanzar el desarrollo económico en un espacio determinado, logrando mantener una alta tasa de cohesión social.
En una escala local podríamos hablar del modelo Peñaranda de Bracamonte. Esta pequeña localidad salmantina es un ejemplo de desarrollo económico y transformación social a partir de la inversión cultural y creativa.
El papel jugado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, a través del Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas para el área rural (CITA), y el Centro de Desarrollo Sociocultural, ha permitido que a nivel inmediato la población de Peñaranda tenga el más alto índice de lectura de Europa así como uno de los niveles de éxito escolar más elevados de España. A nivel mediato el fomento de la creatividad a través del CITA ha logrado despertar la curiosidad y catalizar el espíritu emprendedor de los jóvenes y adultos de la comarca.
Es cierto que la crisis ha eliminado certezas y seguridades, pero también está permitiendo la emergencia de nuevos modelos de desarrollo a una escala más humana. La apuesta por la creatividad y la cultura, bien sea a través de la concentración de industrias culturales en espacios delimitados o a través de la colaboración en red de distintas entidades diseminadas por el planeta, es una de las respuestas con mayor recorrido en estos tiempos de incertidumbre.