El curso político
Este años los ciudadanos contaremos al menos con la buena noticia de no tener elecciones en el horizonte
Es posible que esté dentro de la estrategia diseñada por los sesudos asesores de Rajoy (los mismos que no lograron que ganara las últimas elecciones generales), pero es difícil entender qué hace el Partido Popular intentando matar moscas a cañonazos. Si el supuesto espionaje es la causa de guerra más importante para el principal partido de la oposición en este nuevo curso político, muchos de sus electores andarán preguntándose si no hay otros asuntos a los que dedicar más tiempo, además de los múltiples viajes a la Comunidad Valenciana, convirtiendo lo que podría ser un desagravio (sic) en actos que no son precisamente comprendidos por muchos.
Evidentemente, han sido publicadas en medios de comunicación afines al Gobierno conversaciones a través del móvil de destacados dirigentes populares, y sin duda estas han sido grabadas -legalmente o no- sin contar con el visto bueno de sus protagonistas. Hace bien el PP entonces en llevar a los jueces todas sus dudas y sospechas sobre la persecución que pudieran sufrir, pero no parece de recibo que hasta que no se demuestre este hecho sea protagonista de la principal batalla política de estos meses.
El Partido Popular, que ha demostrado con éxito durante sus ocho años de gobierno un notable bagaje en cuanto a preparación económica, debería aprovechar ahora la política errática del Gobierno en algunos de sus ministerios para en vez de ir detrás de los máximos responsables socialistas intentar devolver al ilusión a un país que la necesita y mucha para salir de una crisis en la que parece que todavía no hemos tocado fondo.
Este años los ciudadanos contaremos al menos con la buena noticia de no tener elecciones en el horizonte, ni municipales, ni autonómicas, ni generales, por lo que los partidos políticos no tienen que desperdiciar su maquinaria en la organización de actos electorales, sino más bien en buscar soluciones. Mientras muchos dirigentes andan a la deriva con algunas decisiones más que discutibles, otros deberían aprovechar el viento contrario para renovarse y remar con fuerza. También se puede crecer en la oposición, pero acudiendo a los problemas de fondo del país y no entrando al trapo que le tienden unos magos que solo se han preocupado de intentar hacer juegos con una varita pretendiendo que se cumplan sus deseos.
Artículos del autor
- Población
- Autonomías
- El alma de Castilla
- Física o Química
- Auctoristas y potestas
- Castilla e Internet
- Coraje cívico
- Tras la manifestación
- Dos dramas
- El milagro de Lerma
- Vino de la Ribera en la capital del mundo
- Calidad, no cantidad
- Competitividad
- Ensayos con la vacuna
- El curso político
- No alarmados, sí alertados
- Marta merece el Príncipe de Asturias
- Cercana, curiosa e inquieta
- Viva la música
- Hay motivo
- Bailad, bailad
- La Universidad de Burgos da el primer paso en el Español
- El Circo Invisible
- Campus
- De vez en cuando la vida…
- Gente corriente
- Sueldos y políticos
- Garoña 2?
- Libros en Villalar
- Innovación
- Por la vida
- Vuelve la Fórmula 1
- El Rey de todos
- Disciplina
- La maza en las urnas
- El presidente Bartlet, en el Camino de Santiago
- Huérfanos
- Aprender a envejecer
- Año Santo Jacobeo
- Juntos podemos
- Destruir un prejuicio, desintegrar un átomo
- Tierra Santa
- Un concurso de redacción
- Tienes un e-mail
- Desastre en la AP 66
- Maestros
- El paro, el problema
- Chocha o Águila
- Queridos Harry, Frodo y Shrek
- Pen drive en el diccionario
- Hermanas pobres
- Imberbes matones
- Un pretexto para ir a Covarrubias
- Ciudad de artistas
- Noviembre
- El parabrisas más limpio del mundo
- ¡Mira cuánto bailan!
- Tablas
- Gregarios de medalla
- China
- Audiencias fragmentadas, pero menos
- Médicos, enfermeras y arquitectos
- Líderes
- Cuatro aeropuertos con retorno
- Una parada en el Camino
- Somos más, somos menos
- Llegan las fiestas
- Ensaladilla rusa
- Embajadores de oro