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El deporte español dice adiós a Severiano Ballesteros

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Severiano Ballesteros, uno de los más grandes jugadores de golf de todos los tiempos, ha fallecido esta madrugada en su casa de Pedreña (Cantabria) a los 54 años de edad, tras haber luchado durante los últimos dos años y medio contra un tumor cerebral.

Ganador de dos Masters de Augusta, tres Abiertos Británicos y cuatro Ryder Cup además de Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, Ballesteros había puesto fin a su carrera en 2007, incapaz de superar su dolor crónico de espalda y de recuperar el nivel de juego que le había hecho mundialmente famoso en los años 80 y 90.

En octubre de 2008 se le detectó un tumor cerebral que le obligó a pasar cuatro veces por el quirófano. En las últimas semanas, su salud se había ido deteriorando progresivamente y, de hecho, el viernes su familia anunció que había sufrido un empeoramiento severo de su condición neuronal.

Tras la convalecencia por las operaciones a las que fue sometido en el Hospital La Paz, en la capital de España, Ballesteros regresó a su casa de Pedreña en diciembre de 2008. Severiano Ballesteros siguió sometido a tratamiento médico y decidió constituir una Fundación para impulsar la investigación contra el cáncer, en una iniciativa que presentó rodeado de otros grandes nombres del deporte español, como los exfutbolistas Emilio Butragueño y Luis Miguel Arconada y el exbaloncentista Juan Antonio Corbalán. Sin embargo, con el paso de los meses, sus apariciones públicas se fueron reduciendo progresivamente y Ballesteros se recluyó en su casa de Pedreña, donde ha pasado sus últimas horas acompañado de su familia.

Ballesteros acumuló 87 títulos, 50 de ellos en el circuito europeo, y supuso para el golf continental el impulso que tanto necesitaba a finales de la década de 1970. Junto al británico Tony Jacklin fue directamente responsable por revivir la suerte de Europa en la Copa Ryder, una competición bianual.

El cántabro se convirtió en una figura paterna en el golf español y sustituyó al estadounidense Arnold Palmer como la figura más llamativa y carismática del mundo. El 'Matador' español emocionó a los aficionados al golf con su estilo bravucón, toque mágico en el green, creatividad y pasión por el deporte.

Desde los siete años, usaba un hierro tres en la playa cercana a su casa en Santander y eso le ayudó a dominar el arte del tiro a las puertas del green, un truco que utilizó durante toda su carrera.

Ballesteros saltó a la escena internacional del golf en el Abierto Británico de 1976, como un talento en bruto de 19 años con un 'swing' extraordinario. Seve no ganó esa semana en el Royal Birkdale -fue derrotado por el estadounidense Johnny Miller, que entonces era el jugador dominante del circuito, pero quedó en claro que había nacido una estrella y el golf europeo volvía a convertirse en un rival de Estados Unidos por primera vez en muchos años.

El nuevo talento español ganó su primer Abierto Británico en Royal Lytham en 1979 tras jugar magistralmente. En 1980, Ballesteros ganó su primera chaqueta verde en el Augusta National, convirtiéndose en el primer europeo que logró la victoria en el Masters desde su edición inaugural en 1934. Tres años más tarde volvió a reinar en Augusta y en 1984 de nuevo levantó el preciado trofeo del Abierto Británico en el hogar del golf, St Andrews. En 1988 ganó su quinto 'major' en el Abierto Británico en Royal Lytham. Con 31 años, parecía que alcanzaba lo que sería su plenitud como golfista.

Aunque nadie podía pensarlo entones, ese éxito iba a ser el último. Su título número 50, y último del circuito europeo, llegó en 1995 en el Abierto de España. No obstante, dos años más tarde pudo celebrar uno de los logros más importantes de su carrera. En Valderrama, Cádiz, lideró a Europa a una emocionante victoria en la Copa Ryder con una victoria sobre Estados Unidos por 14 puntos y medio a 13 puntos y medio. Adoptó la decisión natural de ser capitán europeo que no interviene en el juego en su tierra y fue la inspiración personificada mientras recorría el campo en un carrito de golf animando a sus compañeros.

Hace seis años, Ballesteros reflexionaba sobre sus días de gloria como jugador. "He tenido una carrera maravillosa y una vida maravillosa", decía. "Tengo salud, tengo una gran familia y disfruto de un buen estilo de vida. La era Ballesteros ha acabado pero fui el Tiger (Woods) de mi época".


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