Desastre en la AP 66
Cinco minutos antes de la hora que afirman que se cortó al tráfico la
AP-66 en el Valle del Huerna, el que esto suscribe atravesó con su
ligero automóvil la autopista entre Asturias y la Meseta, nevando sin
parar
Cinco minutos antes de la hora que afirman que se cortó al tráfico la AP-66 en el Valle del Huerna, el que esto suscribe atravesó con su ligero automóvil la autopista entre Asturias y la Meseta, nevando sin parar, aunque no con gran intensidad, y sin un miembro de Protección Civil o de la Guardia Civil a la vista.
Iba sin cadenas –me imagino que como la mayoría de los conductores que se vieron apresados el domingo por la tarde y la madrugada del lunes- y en esto sí que debo entonar el mea culpa. Pero ni en los peajes –que ya te cuestan 10 euros y bien podrían darte un toquecillo-, ni a lo largo de la ruta había ningún aviso. Eso sí, algunas máquinas quitanieves circulando, y otras paradas, esperando lo que se podía avecinar y se avecinó.
Mientras, en Burgos, el lugar de mi destino, todo el mundo comentaba la nevada del siglo que se llevaba anunciando toda la semana. Casi más importante que la inauguración de la nueva estación de la alta velocidad –sin fecha para el AVE todavía-, habían sido las expectativas de nevada. En esta capital –la única donde no nevó prácticamente en toda la región-, sí que estaban preparados y es que cierto año de innombrable recuerdo todavía está en la memoria histórica de muchos ciudadanos que se vieron atrapados no solo en la ciudad sino también en todos los accesos, y desde entonces que no sea por falta de sal.
No es momento de echar las culpas a la improvisación. Cuando amenaza un fenómeno climatológico poco podemos hacer. Y lo que nos proponen –como llevar cadenas o no salir- no lo cumplimos porque a ver quién dice que no fue a trabajar porque escuchó en la radio que le aconsejaban quedarse en casa y no viajar; así que me temo que año tras año seguiremos oyendo hablar de que en cualquier punto de la geografía española se han quedado atrapados unos cuantos vehículos con sus ocupantes incluidos; eso sí, si no llega el Ministerio de Fomento y dice que es una tontería, como lo ocurrido en el trazado del túnel del AVE a Valencia, cuyo hundimiento fue revelado por ABC –por qué se comen las fuentes la mayoría de las medios-, unos días después, tras haberse callado la boca lamentablemente tanto el Gobierno como las empresas constructoras. Antes se coge a un mentiroso que a un cojo.
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