Cuaderno de bitácora

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Disciplina

Antonio J. Mencía - / /
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Hay una palabreja, la disciplina, que también ha pasado al diccionario incorrecto de la política en esta sociedad moderna.

Los ingleses se han puesto duros con lo que consideran conductas antisociales, es decir, gamberradas. En 1998 la Crime and Disorder Act recogía las sanciones contra las conductas vandálicas en Gran Bretaña. Desde esa fecha en Inglaterra y Gales se podía castigar a todo mayor de 10 años que realizara alguna conducta de este tipo. En Escocia la edad legal punible que se estableció fue la de 16 años.

A finales de 2003, el parlamento británico aprobó la Antisocial Behaviour Act. Entre los comportamientos antisociales que pretende evitar se encuentran la venta de aerosoles a menores de 16 años o su uso para «decorar» las calles, dar un arma de aire comprimido a un menor de 14 años, o incluso llevarla en un lugar público, ya sea auténtica o una imitación.

La ley también sanciona como conductas antisociales los ruidos nocturnos, la colocación de publicidad contraviniendo la regulación vigente, o algunas relacionadas con la posesión y uso de fuegos artificiales. La norma establece que ningún menor de 18 años, y salvo contadas ocasiones, pueda llevar este tipo de material en lugares públicos.También señala que su transporte y utilización requiere licencia. Para poner coto a los desórdenes y molestias causadas por grupos de gamberros, el condado de Nottinghamshire -un millón de habitantes- fue el primero del país en instaurar el toque de queda y las denominadas zonas de dispersión. El toque de queda se aplica en determinadas áreas del condado a los menores de 16 años entre las 9 de la noche y las 6 de la mañana.

La policía llevará a casa a los menores que encuentre allí. Además, cuando la policía considere que unos jóvenes están causando problemas o molestando, tendrá poderes para obligarles a abandonar la zona y no volver en 24 horas, o, si viven allí, hacer que se dispersen. Aquel que no haga caso podrá ser arrestado, y sufrirá una sanción que puede llegara una multa de hasta 2.500 libras o tres meses de cárcel. Pocos se han llevado las manos a la cabeza tras conocer los datos reales de la sociedad inglesa, por ejemplo en cuanto al aumento del consumo de droga, los delitos de menores o los embarazos no deseados que en la mayoría de los casos acaban en abortos.

Intentar que en nuestro país se produzcan lo que se considerarían desde el primer momento conductas represivas es imposible y condenaría al político que decidiera dar el primer paso, pero algo tienen que hacer las autoridades, los agentes sociales, cuando muchas familias parece que están fallando sin quererlo, para intentar corregir o reconducir actitudes de aquellos jóvenes que en situaciones difíciles: familias desestructuradas, paro, pueden acabar deambulando por las calles.

Hay una palabreja, la disciplina, que también ha pasado al diccionario incorrecto de la política en esta sociedad moderna. Andamos ahora con muchos tabúes, y no son precisamente los del sexo los importantes.

 


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