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Discurso bello, discurso tópico

Julián Ballestero - / /
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Casi seguro que Obama defraudará las enormes expectativas que ha levantado, porque todos los vientos soplan en su contra, pero de momento, ¡qué envidia!

El extraordinario encanto de Obama emana de su porte, pero sobre todo de sus bellos discursos. Nos dejaríamos retorcer un brazo por escuchar en España y en Castilla y León intervenciones como la pronunciada desde el corazón por el presidente norteamericano en su toma de posesión. Critican los expertos en ‘Obamanía' que no lanzó uno de sus mejores alegatos, pero rayó alto cuando declamó su juramento en la conciencia de había llegado al cargo "en medio de nubarrones y furiosas tormentas", mientras otros presidentes habían aterrizado en la Casa Blanca "durante mareas de prosperidad y aguas tranquilas de paz"; cuando denunció que la economía de Estados Unidos sufre "como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos" y cuando lamentaba "las quejas mezquinas y las falsas promesas, las recriminaciones y los dogmas caducos que durante demasiado tiempo han estrangulado la política norteamericana".

Comparemos ese lenguaje hermoso, cargado de metáforas y adjetivos, con una frase cualquiera de un día cualquiera en boca de nuestros políticos de andar por casa, pongamos el caso de una explicación pronunciada con motivo del encuentro Herrera-Fernández Vara el miércoles 21 en Valladolid: "No hemos recurrido el Estatuto de Castilla y León porque queramos restarle legitimidad, sino porque es bueno que haya un posicionamiento del TC sobre el tema del agua, con carácter interpretativo, para fijar jurisprudencia". Difícil de digerir, imposible de valorar.

El recurso a los tópicos caducos y las palabras vacías del argot político frente a la palabra radiante y el triunfo de la imaginación.

Otro ejemplo demoledor. ¿Cómo alude Obama a las nuevas tecnologías y las energías alternativas? Pues dice: "Utilizaremos el sol, el viento y la tierra para alimentar nuestros automóviles y hacer funcionar nuestras fábricas; pondremos a la ciencia en el lugar donde se merece y aprovecharemos las maravillas de la tecnología para aumentar la calidad e la sanidad y reducir su coste". ¿Cómo se refieren al mismo asunto en Castilla y León? Pues, en el último documento de desarrollo sostenible, se habla de "mejorar el comportamiento medioambiental, social y económico de las administraciones públicas para reforzar su papel ejemplarizante en materia de desarrollo sostenible, directamente a través de su actuación diaria, e indirectamente a través de la contratación pública verde". El estilo claro y luminoso frente al retorcimiento del verbo hasta el dolor de oídos.

Imagínense que aquí, en España o en Castilla y León, alguien hubiese pronunciado un discurso que pudiéramos recordar ("Ante nuestros peligros comunes, en este invierno de nuestras privaciones, recordemos esas palabras eternas", que diría el presidente de los EEUU) en estos tiempos de crisis. Pero no podemos imaginarlo.

Casi seguro que Obama defraudará las enormes expectativas que ha levantado en su país y en el mundo, porque todos los vientos soplan en su contra, pero de momento, ¡qué envidia!

 


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