Cuaderno de bitácora

Portada » Actualidad

Una disputa clarificadora

Fernando Aller - / /
vota
0 votos

Inscribía por primera vez mi nombre en este Cuaderno de Bitácora hace quince días con un artículo en el que exponía que el lugar idóneo para aprender el idioma español es la comunidad autónoma de Castilla y León y que así lo entiende la Universidad de Washington al haber decidido crear en León su segundo centro en Europa.

Añadía en el mismo escrito que no resulta fácilmente explicable la razón por la cual la inmensa mayoría de los extranjeros que viajan a España para perfeccionar su español, lo han venido haciendo a zonas periféricas donde esta lengua se practica con localismos y acentos que dificultan su comprensión o que, simplemente, apenas se utiliza, se escucha menos en las calles y, a partir de ahora, desgraciadamente, se perseguirá y sancionará su utilización desde los poderes públicos regionales, nacionalistas o cantonalistas.

Existe una realidad que define a las universidades de Castilla y León, y al mundo cultural que las rodea

No podía sospechar quien esto suscribe que en apenas dos semanas las circunstancias políticas confirmarían con mayor rotundidad el acierto de la Universidad de Washington. Y es que además de encontrarnos ante una realidad incuestionable -Castilla y León como cuna y referente del idioma castellano o español- las decisiones políticas de los últimos días, la deriva de los gobiernos de Cataluña, País Vasco y Galicia dibujan con mayor nitidez un futuro en el cual en estos territorios únicamente se podrá aprender correctamente los idiomas catalán, vaso y gallego.  El español no se podrá practicar coloquialmente y los centros de enseñanza, al menos los públicos, carecerán de personal cualificado para enseñar español.

Para quienes no hayan seguido puntualmente la polémica, sobre todo si no viven de cerca la realidad española, apuntaremos esquemáticamente lo ocurrido.


  1. El Gobierno catalán practica una política contraria a la utilización del español desde hace tiempo, últimamente con mayor ahínco.

  2. Un grupo de intelectuales de reconocido prestigio mundial ha hecho público un manifiesto en defensa del español como lengua común de España.

  3. Días después, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ordena a la Generalitat (gobierno catalán) que aplique “la tercera hora de castellano”. Es decir que obligue a los colegios de Enseñanza Primaria a impartir las 665 horas de lengua española que ordena el Estado español. El Tribunal catalán asegura que esta norma no se cumple. Todo parece que nada va a cambiar. Uno de los socios del “gobierno tripartito de Cataluña”, ERC, ya ha dicho que no se aplicará la ley.

  4. En Galicia existen pronunciamientos paralelos y también en este territorio los nacionalistas tienen la llave de la gobernación.

  5. En el País Vasco la situación resulta aún más radical. El Gobierno vasco está obliga al comercio a rotular en euskera y a que los dependientes aprendan este idioma, desconocido por la mayoría.

A nadie se le oculta que el debate lingüístico está haciendo correr ríos de tinta en la prensa española. La confrontación política puramente electoral (en el País Vasco habrá elecciones próximamente) provoca argumentos para todos los gustos. El Gobierno de Zapatero trata de restarle importancia al asunto. El principal partido de la oposición, el PP, enjuicia el problema como una prueba más de la “desmembración” de España.
El filósofo Fernando García de Cortazar radiografiaba la situación en estos términos: “Los gobiernos locales de izquierdas y derechas han descubierto en el regionalismo un anzuelo barato que lanzar a los ríos electorales, e inmunes al ridículo han montado orgullosos los carnavales y bailes de disfraces de sus reinos de taifas, a los que se ha pretendido dotar de conciencia histórica”.

El objetivo de estas líneas no es, sin embargo, entrar en el debate político. Algo importante pero secundario con respecto a lo que aquí interesa. En lo que queremos insistir es en que existe una realidad que define a las universidades de Castilla y León, y al mundo cultural que las rodea, como las más adecuadas para quienes pretenden profundizar o aprender un idioma que hablamos más de 300 millones de personas.

El momento actual resulta especialmente histórico porque a la realidad no cuestionada pero a veces en el olvido –que un idioma hay que aprenderlo allí donde se habla- se añaden cada día nuevos elementos que la ratifican.


Artículos del autor

Participa comparte tus dudas y comentarios