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Educación y disparates para la Ciudadanía

Julián Ballestero - / /
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No contentos con cocear el español pateando de paso la coherencia, sin ninguna educación y con menos ciudadanía, los autores de los manuales de la nueva reina de las ‘marías· incitan por lo llano a la injusticia.

Los siguientes párrafos podrían haber sido extraídos del monólogo de un programa de humor estrambótico al estilo ‘Goma-espuma· o incluso podrían corresponder al cuaderno de ‘mis primeras frases· de un niño de primero de Primaria. Pero da la casualidad de que corresponden a textos de la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía, ese látigo de los padres más conservadores, convertido ya en horma de conciencias descarriadas y, lo que más nos duele, notable ejemplo de atentado a las normas del buen escribir.

En los libros que los chavales españoles han comenzado a hojear (lo de empollar pasó a la historia) para ver los santos, aparecen joyas de la arquitectura intelectual y la perfección estilística de frases como la que sigue: "La sociedad moderna no tiene lugar para los ancianos, los cuales tienden a formar grupos en calles, parques y paseos que adquieren los caracteres de verdaderas subculturas". Los dueños y directivos de la editorial Bruño, culpables de la fechoría, se habrán quedado tan a gusto.

La siguiente alcanza las profundidades del pensamiento más sumergido cuando afirma que "Los hombres ricos que pasan el día ocupados en sus negocios y por la noche roncan como vacas, no contribuyen mucho al bien común", (parida de la editorial Mc Graw Hill).

No contentos con cocear el español pateando de paso la coherencia, sin ninguna educación y con menos ciudadanía, los autores de los manuales de la nueva reina de las ‘marías· incitan por lo llano a la injusticia: "Es preciso que los jóvenes sean injustos con los hombres maduros. Si no, los imitarían y la sociedad no progresaría". Glorioso. Y no recomienda incinerar a los ancianos de milagro.

Surgen justificados interrogantes al indagar en la capacidad docente y el nivel de alfabetización de los perpetradores del material didáctico

Podemos dudar del buen juicio y del estado de sobriedad de quienes han acometido la horrenda tarea de inventarse de la noche a la mañana un manual de una entelequia llamada Educación para la Ciudadanía pero que pudo haber sido bautizada de igual modo como Guía del Espíritu del Niño Progresista, Manual para Querernos Todos Mucho o, mejor aún, Iniciación al Lavado de Cerebro Democrático.

Surgen justificados interrogantes al indagar en la capacidad docente y el nivel de alfabetización de los perpetradores del material didáctico de EpC, pero de lo que no cabe duda es de que nuestros hijos se empaparán del estilo fino y elegante, del acertado análisis y de los muy oportunos consejos vertidos en los textos que acaban de estrenar. Y ya están tardando en darles patadas durante el recreo.

 


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