Enseñanza del español balbuciente
Queda mucho camino por recorrer para convertir a Castilla y León en referente internacional del aprendizaje de español.
Del Plan del Español de Castilla y León cabe decir lo mismo que de la botella medio llena, o del delantero jugón. Que muy bien, pero que no remata.
La Consejería de Cultura de la Junta se ha autoconcedido un año más para conseguir 60.000 estudiantes de español cada curso en la Comunidad. En 2008 acudieron a las universidades y academias regionales 46.000 extranjeros que, mirando la parte llena de la botella, son 16.000 más que hace dos años, pero 14.000 menos del objetivo si somos pesimistas.
Mirando la parte de arriba de la botella: queda mucho camino por recorrer para convertir a Castilla y León en referente internacional de la enseñanza del español. De momento, Andalucía continúa ahí, al frente de la nave, con sus 62.000 aprendices.
El presidente Herrera y la consejera Salgueiro acaban de anunciar una inyección de otros 16 millones hasta 2011, la celebración del año del español en 2010 (con o sin el Gobierno central) y la creación de un Observatorio y un Patronato de Notables como puntales del relanzamiento del Plan.
Siendo optimistas cabe pensar que el dinero, los fastos y las personalidades no pueden sino empujar más alto la enseñanza del castellano en la Comunidad. Siendo realistas, habría que apuntar al corazón del problema, a ese corsé opresor de las potencialidades de nuestras academias, fundaciones y universidades: que no hemos sido capaces de configurar una imagen de marca ni de diseñar un método unificado y exportable de enseñanza del castellano.
Todo lo demás contribuye a avanzar, sin duda, pero seguimos sin hincarle el diente a la gran manzana.
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