La esperanza de los humildes
¿qué esperanza le queda a los humildes aquí en España, señor Obama?
Cuando oigo hablar a Obama de la esperanza de los humildes, me asaltan la mente las imágenes de tantos pobres de espíritu estafados por la esperanza de la prosperidad. Frente al bello discurso del futuro presidente de Estados Unidos, al otro lado de ese nuevo mundo de prosperidad anunciado en los discursos de los políticos también aquí en España, crece la picaresca de los caraduras especializados en aprovechar la candidez de los menesterosos.
Cuando Obama habla de ese nuevo tiempo que se dispone a liderar, me viene el recuerdo de esos programas televisivos que urgen al telespectador a llamar cuanto antes para recibir el premio de su vida a cambio solo de contestar una pregunta estúpida del estilo de ‘¿Quién descubrió América?' o más fáciles. El truco está en que al ‘pardillo' conocedor de la respuesta le meten una clavada histórica en la llamada de teléfono.
Muchas personas mayores que no controlan ni el tiempo ni el coste de las llamadas de teléfono, y otros ciudadanos y ciudadanas de bajo nivel cultural, creen en esos truhanes de la caja tonta. El colmo del timo a la buena fe del espectador consiste en que sea la propia televisión pública (propia porque también él la paga) la que le robe la cartera. Y hablo en concreto del programa ‘Saber y ganar' de ‘La 2'. Todo un ejemplo de espacio cultural donde, al parecer, alguien parió la brillante idea de cubrir presupuesto con las engañosas llamaditas.
En otros medios informativos igualmente serios, esta vez en Internet, aparecen mensajes tan ilusionantes como el del primer presidente negro (electo) de los EEUU, sólo que trufados de falsedad, anuncios luminosos del estilo ‘Sólo por estar conectado a esta página en este momento, ha sido usted afortunado con un coche, un descuento, un sorteo... la repera'.
A los pobres de espíritu que dice defender el senador por Illinois los engañan los bancos cuando les prometen regalos a cambio de un dinero a plazo fijo (el regalo vale igual o menos que los intereses y al banco le salen a mitad de precio por comprarlos de saldo en la bodega del algún barco chino, y además no te dicen que hay que declararlo a Hacienda como ingreso en especie); les roban cuando pican en los anuncios por palabras que prometen un buen salario por trabajar en casa y sólo consiguen perder una importante cantidad exigida como señal; les defraudan cuando se aprovechan de sus hijos al contratarlos como comerciales en prácticas a cambio de comisiones que nunca cobran porque no venden un pimiento; y les timan con el rollo del empleo que requiere un curso previo, anunciado por organizadores de cursos que cobran por ello y no por buscar trabajo a nadie.
Si la crisis aprieta, el banco no sólo no te presta sino que te ‘guinda' y tu propia televisión te tima, ¿qué esperanza le queda a los humildes aquí en España, señor Obama?
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