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Las falsas señas de identidad

Julián Ballestero - / /
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Nuestras tradicionales señas de identidad, el castellano, el patrimonio y la naturaleza, son falsas como una moneda de tres euros

La Junta ha puesto a meditar a su División de Pensadores, doce hombres y mujeres sobradamente preparados para identificar las potencias y los agujeros negros de Castilla y León como Comunidad autónoma. La primera misión del Banco será prestar ayuda al Gobierno regional para entender por qué se mantiene tan flojo y pendulón el sentimiento regional. Y en ese están.

Mucho se ha escrito sobre la debilidad de la conciencia regional y sobre los signos que han de identificar a lo castellano y leonés. Y se ha incurrido en multitud de confusiones. La más común es recurrir al tópico de que el sentimiento regional queda diluido en el nacional, que España ha tapado a Castilla y León en el corazón de nuestros paisanos. No es así. La pertenencia a España no tapa en absoluto al sentimiento regional. Tenemos los ejemplos de Aragón o Andalucía para comprobar que sus ciudadanos se pueden sentir muy españoles y a la vez muy aragoneses o andaluces, y también muy zaragozanos o sevillanos.

Aquí la provincia ocupa el lugar de la Comunidad en el corazón de los castellanos y leoneses y esto ocurre porque las instituciones autonómicas no han sido identificadas como los organismos que solucionan los problemas de los ciudadanos, aunque lo hagan en gran medida. Un problema de comunicación, en el fondo.

Existe además, en las provincias periféricas (todas menos Valladolid), un rechazo a la autonomía, un rencor como defensa contra un nuevo centralismo: el centralismo de Valladolid. Un prejuicio injusto en gran medida, pero efectivo.

Además, nuestras tradicionales señas de identidad, el castellano, el patrimonio y la naturaleza, son falsas como una moneda de tres euros: el español nació en La Rioja y en casi todas las provincias/regiones de España piensan que hablan un estupendo castellano; la naturaleza y el paisaje no son signo distintivo (¿y el paisaje de Galicia, Asturias o Canarias?) y el patrimonio tampoco: en cualquier rincón de España das una patada y saltan dos catedrales y trece palacios.

Lo más sólido, pese a quien pese, reside en la unidad geográfica de la meseta: somos la cuenca del Duero y sus montañas limítrofes. Una imagen que por cierto constituye la base del nuevo logotipo de la marca Territorio Castilla y León. Un acierto.

Por lo demás, desde hace 26 años tenemos también una unidad política, pero nos faltan símbolos y líderes.

Al menos comenzamos a pensar en nosotros mismos, y eso ya representa un gran paso.


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