Los golpes de mazo-Mafo
Habíamos dejado de envidiar a los extranjeros pegados a nuestras costas
como lapas porque eran ellos los que deseaban parecerse a los españoles
Llegó MAFO el cascarrabias para colocar otra losa sobre la tumba de nuestros dolores. Dice el presidente del Banco de España que la única solución para mantener la caja de la Seguridad Social con unos euros pasa por retrasar un par de años la edad de jubilación. Se ve que, como él tiene ahora 64 años y le tocaría jubilarse el próximo, quiere seguir al mando de la máquina de las monedas y continuar al mando de ese altavoz del BE que le permite darnos unos sustos tremendos cada dos por tres.
Fernández Ordóñez se divierte y quiere continuar en el machito. Es comprensible.
A otros muchos españoles lo que les apetece es pasar cuanto antes a la lista de pasajeros de los autobuses a Benidorm, y dejar de ver el ceño fruncido del jefe cada mañana. Pero para eso hay que salvar primero las cuentas de la SS, de cuya flamante salud alardeaba el Gobierno de Zapatero hasta hace cuatro días y que acaba de entrar en la UVI con el telele.
A este paso tendremos que trabajar dos años más para cobrar bastante menos cuando lleguen nuestros años felices, que por tanto serán menos felices: nos pillarán más viejos, y con los bolsillos vacíos.
El nuevo golpe de mazo-Mafo llueve sobre el chaparrón de la crisis que amenaza con enterrar nuestros sueños: el pleno empleo, el dinero barato, la llegada de inmigrantes, el crecimiento, el desarrollo y hasta el orgullo nacional. Habíamos dejado de envidiar a los extranjeros pegados a nuestras costas como lapas porque eran ellos los que deseaban parecerse a los españoles, y ahora vuelve la miradita de desprecio. Hasta Sarkozy se permite decir entre risitas que Zapatero no es muy listo. Que se chinche: nosotros ya lo sabíamos.
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