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Imaginación y desparpajo

Julián Ballestero - / /
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La atinada tergiversación de las conocidas siglas de Investigación y Desarrollo (I+D) por el binomio Imaginación y Desparpajo se debe, al menos en su lanzamiento al público castellano y leonés, al subdirector de Tourespaña, Álvaro Blanco, en su intervención del miércoles pasado durante la presentación de la campaña de turismo de la Consejería de Cultura

Una gracieta con carga de profundidad negativa. Porque en Castilla y León hemos fiado demasiado nuestros destinos turísticos a los arranques de imaginación de los creativos de turno y al desparpajo de los sucesivos directores generales y consejeros responsables del sector. Con mayor o menor acierto, se han lanzado campañas para atraer visitantes que han conseguido aumentar los viajeros pero no han acuñado una imagen de marca, entre otros motivos porque casi siempre se parte de cero.

Resulta que la imaginación y el desparpajo son gratuitos e innatos, mientras que la investigación y el desarrollo requieren fuertes inversiones y un esfuerzo continuado. Y ahí nos duele.

El Plan de la Consejería de Cultura que sustenta esta campaña rotulada como ‘Castilla y León, conoce tu comunidad. En una escapada verás mundo', ofrece la virtud de responder a un trabajo científico y sesudo de análisis y prospectiva. Arranca por el camino de la ciencia y se presenta como el resultado de estudios rigurosos y no de una idea luminosa de la consejera Salgueiro.

En ese sentido, supone un avance por la senda de la verdadera I+D.

Sin embargo, en la dirección del sector turístico de Castilla y León todavía no han sabido desnudarse de los tópicos y las medias verdades. Seguimos pensando que la Comunidad da sopas con honda al resto de España y del mundo en paisaje, gastronomía, cultura y patrimonio. Lo mismo dicen, y con motivos, en Andalucía, Galicia, Canarias o Valencia. Y no es así. La comparativa en todos esos ámbitos no marca grandes diferencias. Podemos seguir argumentando que Castilla y León ofrece más (cantidad) pero de poco sirve tener más bosques, más montañas, más iglesias y más platos, porque ningún turista los visita o degusta todos, a riesgo de morir en el intento. ¿Ofrecen más atractivo doscientas montañas de tipo medio o un solo pero enorme volcán?

El análisis objetivo marca dos fortalezas que deberían mantenerse como eje de toda política turística: por un lado, el mejor español se habla y se enseña en Castilla y León; y por otro, el patrimonio inmueble de la Comunidad, enmarcado en su paisaje primigenio, resulta apabullante en grandes recorridos como el Camino de Santiago o la Ruta de la Plata.

Son dos buenas bases sobre las que asentar imaginación, desparpajo y un poquito de innovación.

 


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