La inmigración ¿problema o fenómeno?
La inmigración ha existido siempre, la historia demuestra de forma incontestable que es positiva.
Tenemos las personas la costumbre de opinar de todo, ya sea con o sin conocimiento de causa, pues el caso es hablar y dejar constancia de que sabemos de cualquier cosa: el tiempo y sus fenómenos meteorológicos, las enfermedades y sus curas, el fútbol y sus estrategias...y así vamos construyendo un ideario sobre todo lo que acontece a nuestro alrededor. Junto con este arraigado hábito tenemos también el de no habernos formado previamente sobre la materia objeto de nuestro análisis, y de hablar en base a lo que escuchamos en la radio, en la televisión, a lo que nos contó el cuñado en la comida familiar del domingo, e incluso a veces bebemos de fuentes todavía más fidedignas. Esto se nota especialmente al hablar de la inmigración. Partimos de que alguien en algún momento decidió bautizar al fenómeno como problema, y de que nadie decidió que aquello no era lógico, así, de fenómeno pasó a problema, y claro, de tanto repetirlo se nos ha quedado así grabado en el oído, y ya no hay quien le quite el sustantivo a la cuestión.
Hasta poco antes de que lo importante y destacado fuera la crisis económica, toda encuesta sociológica que se preciara de seriedad y enjundia preguntaba a los españoles sobre los problemas que más les preocupaban, y sin dejar resquicio a la imaginación, y para que fuese más sencilla la respuesta, les adjuntaban una serie de posibles respuestas: el terrorismo, la inmigración, el precio de las hipotecas... De esta manera era fácil que siempre apareciese en uno de los primeros lugares el tema de la inmigración como primera preocupación nacional. Porque no sé si en este tipo de cuestionarios hay lugar para el otros, o aparece así, genérico, sin que tengamos posibilidad de transformarlo en un "los accidentes de tráfico", "los bajos salarios", "los pésimos horarios laborales"...
La inmigración ha existido siempre, la historia demuestra de forma incontestable que es positiva desde el punto de vista económico, demográfico, social y cultural, y sería estupendo que la sociedad en su conjunto la evaluara en su justa medida, porque detrás del fenómeno, del "problema", hay personas.