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La llave como símbolo

Fernando Aller - / /
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El alcalde entregó a la Universidad de Washington la llave que abre un Palacio y expresa la hospitalidad de los leoneses

En la foto no hay caballos ni lanzas, no hay escudos ni armaduras, pero sí hay una llave, la que entrega el alcalde de León, Francisco Fernández, al presidente de la Universidad de Washington, Mark Emmert, y que abrirá las puertas del Palacio de los Condes de Luna. No es la rendición de Breda, la que dejó plasmada Velázquez en un bello lienzo que ahora se expone en El Prado. No es la rendición de León. Por el contrario, la plasticidad de la fotografía refleja la hospitalidad leonesa. La ciudad de León entrega un palacio real para que sea utilizado como sede por la Universidad de Seattle, por los alumnos y profesores que viajarán a Castilla y León para estudiar el idioma español al tiempo que prosiguen estudios de las carreras que serán homologadas entre ambos lados del Atlántico. Pendiente de mayor definición, las materias que ofrecen posibilidades de una colaboración más amplia hacen referencia a la aeronáutica, la biomedicina y la bioingeniería.

Mark Emmert presidía la amplia comitiva que la pasada semana viajó de Seattle a León para tomar posesión de la segunda sede que la Universidad de Washington tiene en Europa, después de la de Roma. En días precedentes se desarrollaron encuentros con el consejero de Educación del gobierno de Castilla y León, Juan José Mateos, y con autoridades de la Universidad de Salamanca, con el fin de ampliar los ámbitos de colaboración. Ahora procede su amueblamiento. Junto a Emmert viajaron desde Estados Unidos el vicegobernador del Estado, Rad Owen, la decana de área de Letras, Ana María Cauce, el director del Departamento de Español y Portugués, Antonny Geist y el cónsul español Luis Fernando Esteban. Estuvieron acompañados por el director de la Fundación de la Lengua, pieza fundamental en este proceso de intercambio, Daniel Movilla.

La comitiva no podía dar crédito a lo que veían sus ojos. Hay que tener en cuenta que en Estados Unidos más allá de los doscientos años es la eternidad, la nada. La espléndida restauración llevada a cabo en el palacio de los condes de Luna, por el contrario, permite trasladar el espíritu dos mil años atrás. En una sala, por ejemplo, se armonizan perfectamente elementos constructivos de varias épocas de nuestra historia: un trozo de la muralla construida por los romanos, pared de tapial, mampostería de ladrillo mudéjar y restos de muralla medieval. Ana María Cauce manifestaba que aparte de los universitarios que viajarán desde Estados Unidos para aprender español, también han de venir los estudiantes de arquitectura para conocer y disfrutar de una restauración en la que se combinan tanto elementos históricos como los materiales más modernos.

Ha sido una toma de contacto, preludio de un prometedor y fructífero futuro que tendrá en el intercambio de estudiantes su razón de ser y en el acto de inauguración, tras el verano con la presencia de la Casa Real Española, un punto de referencia para los mundos anglosajón e hispano.


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