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Macarena Márquez nos presenta la biografía de Bárbara de Braganza

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En el tercer centenario del nacimiento de la reina Bárbara de Braganza (Lisboa, 1711—Aranjuez, 1758), una biografía, escrita por la historiadora madrileña, Macarena Márquez, que se presenta en Valladolid mañana, jueves 19 de mayo en la librería Oletvm, ahonda en su vida, ofreciendo una visión renovada y diferente de la soberana, reina consorte española por su matrimonio con Fernando VI de Borbón. Márquez, afincada en la ciudad de Valladolid desde hace dos años, ha rendido tributo histórico con su libro: Bárbara de Braganza (Eila editores), a una reina que, hasta llegar al momento actual, ha pasado a la Historia por referencias que no siempre han estado en relación directa a su buen hacer. Descubrimos más acerca de estas dos magníficas mujeres en esta entrevista concedida por la autora para la Fundación de la Lengua Española.

Beatriz Hernández Bilbao 

Alba Prieto Villarragut

¿Podríamos definir con pocas palabras, con una frase, a Bárbara de Braganza?
Como buena portuguesa que era, en Bárbara de Braganza se conjugaron a la perfección los dos extremos de los fados, la fuerza, y también la dulzura. Los contratiempos, lejos de sumirla en el desánimo, le inyectaban fuerza, desataban en ella el "estro" del arte. Igualaba a su maestro, Domenico Scarlatti, tañendo el clave. Para poder comprender hasta qué punto igualar a Scarlatti era alcanzar la virtuosidad al teclado, hay que decir que Scarlatti igualaba en el mismo sentido a Häendel.
¿Por qué ha escogido a este personaje de la Historia?
Por varios factores. Lo primero, porque nací en Madrid, en el barrio de Chamberí. Esta reina, lejos de estar enterrada en El Escorial, panteón de la casa real española, está enterrada en la Iglesia de las Salesas Reales, en pleno corazón de Madrid. Ese es uno de los motivos. Pero hay más. Desde que era una niña, un cuadro de proporciones gigantescas que se encuentra en el Museo del Prado: La familia de Felipe V, del pintor de corte francés Louis Michel Van Loo, llamó poderosamente mi atención, despertó mi curiosidad. Esa curiosidad, cuando entré en la edad adulta fue progresando, me hizo investigar, profundizar en los personajes que llenan el lienzo, en concreto en un personaje que está en una actitud singular, casi rompiendo el protocolo. Se trata de Bárbara de Braganza, segunda figura empezando por la izquierda de la composición, entonces Princesa de Asturias.
¿Cómo es el libro que nos vamos a encontrar?
Se trata de una biografía histórica, pero de tema tan apasionante, que sería difícil inventar una historia de ficción a su altura. Como historiadora, no me ha costado nada ceñirme a la realidad histórica. He intentado unir los dos factores necesarios para escribir una biografía de estas características: rigor histórico y pulso narrativo. He intentado no faltar a la verdad, pero sin aburrir. La figura de Bárbara de Braganza, conforme iba investigando, me ha resultado apasionante. Y todavía más apasionante es el mundo que la rodea; los paisajes, escenarios, tramas y personajes del mundo de la política, de la realeza, del arte y de la cultura que la rodean.
¿Por qué una mujer tan brillante se ha visto sumida en el silencio historiográfico?
Respondo con una pregunta ¿por qué las mujeres no han tenido ni voz ni voto ni brillo ni "inteligencia" hasta llegar el siglo XX? ¿Es que la inteligencia de las mujeres nació con el siglo XX? No es que no haya brillado, ha brillado asistiendo en los Despachos a su marido, el rey Fernando VI, departiendo con los ministros, hablando seis idiomas, siendo una hábil conversadora y una excelente relaciones públicas, colmando todas las carencias del monarca, sus insuficiencias, siendo alumna y mecenas de Domenico Scarlatti. Pero es lo de siempre, cuando Bárbara de Braganza, primogénita del rey de Portugal, Joao V, salió de su país, ya convertida en princesa de Asturias, su padre dijo de ella: "Siento que cosa tan fea haya salir de mi reino". Esto lo dice todo de lo que se esperaba de una mujer. Lo cierto es que Joao V no era más guapo que su hija, ni tampoco el Príncipe de Asturias.
La labor de documentación ha debido ser una dura tarea... ¿Qué documentos ha investigado? Háblenos sobre los más llamativos o sobre los datos desconocidos hasta ahora que puedan sorprendernos...
La labor de documentación ha sido lo que me ha llevado más tiempo. Sin embargo, conforme iba tirando del hilo historiográfico, iba descubriendo más capacidades en Bárbara, y eso me hacía no desfallecer. Los documentos más importantes en relación a esta reina, han sido, entre otros -siempre según mi criterio-, el testamento de la reina, custodiado en el Archivo General de Simancas, en Valladolid, y los capítulos matrimoniales, y, dentro de estos, el artículo 9º, importantísimo para comprender algunos comportamientos de la soberana, actitudes que han llevado a tachar a esta reina de codiciosa de una forma abusiva.
¿Por qué exactamente?
¡Ah! Eso no lo voy a contestar. La respuesta está en el libro. Me gustaría que se leyera, que la gente comprendiera que para entender la actualidad en todo su calado hay que profundizar en la historia, ir a las fuentes. Un poco más historia y un poco menos de política sosegaría el clima general y nos haría valorar nuestro contexto histórico concreto: la democracia, a pesar de sus defectos y desviaciones.
De lo que descubrimos en su libro llama la atención que Bárbara de Braganza compusiera música...
Los Braganza portugueses eran una dinastía de melómanos. Joao V era melómano, pero es que Maria Ana de Austria, la madre de la reina, también lo era. A eso se une que Bárbara se casó con un Borbón. Los Borbones siempre han sido grandes amantes de la música. Iban acompañados de sus músicos en los traslados. Para los desposorios de Bárbara de Braganza y Fernando VI, viajaron desde Madrid unos cuarenta músicos, cifra nada despreciable. Los músicos vivían en el Palacio Real. Tenían sus aposentos. Joâo V contrató a Scarlatti para que fuera profesor de clave de la princesa. El día que Bárbara dejó su país, se trajo consigo, en su séquito personal, al maestro Scarlatti. Estuvo con ella hasta el final de sus días. Era su profesor. Es normal que le enseñara ejecución y composición.
Las mujeres en la Historia: ¿Habría que reivindicar figuras como la de Bárbara de Braganza que tanto han aportado y sobre las que se ha podido extender el silencio en cuanto a su gran labor?
Por supuesto. Si algo me llevó a decir sí en cuanto se me propuso escribir esta biografía, fue el hecho de que el libro forma parte de una colección de biografías de mujeres única en su género, y nunca mejor dicho. Es una colección promovida por la AMMU (Asociación de Mujeres Universitarias), cuya directora editorial, María Luisa Maillard (Eila editores) es una gran luchadora en este sentido y está haciendo una gran labor. La colección ha sido galardonada con Mención de Honor en la modalidad Ciencia, Ingeniería y Valores y tiene un premio especial de Implicación de la Mujer. Bárbara de Braganza es la última mujer biografiada, pero hay muchas más: María Zambrano, Clara Campoamor, Margarita Nelken, Alfonsa de la Torre, María Moliner... Y las que quedan.
Sepamos ahora algo más sobre quién es Macarena Márquez... Nos encontramos con que ha escrito una obra sobre una mujer excepcional, completa, brillante... Pero su autora no se queda atrás: háblenos de su vocación por la Historia, de su labor como Profesora de Dibujo y Pintura de la Asociación Juan de Austria...
Soy nada más que lo que escribo, en cuanto que enseño a mirar con otros ojos a las personas, la realidad histórica, pero también el mundo del arte, la realidad cotidiana. La inmersión en el Arte nos hace mejores, nos hace evolucionar, desarrolla nuestra inteligencia y nuestras capacidades, nos ayuda a expresarnos, y, además, es un absorbe problemas muy potente. Ese es todo mi cometido como profesora de dibujo y pintura de la Asoc. Juan de Austria de Valladolid. Ahí he encontrado una gran turbina, una fuente de calor, mucha vida por expresarse. Aprendo de mis alumnos. Y también me remango, lucho y sudo con ellos. Dibujar y pintar conlleva cierto despliegue de energía física. Ellos, a veces se extrañan de que en mis clases se cansan físicamente, pero es que es así. Les doy ánimo. A mi código de barras personal, afortunadamente le sobra eso. Y no dejo que tiren la toalla, porque el que no tiene muchas dotes naturales en el dibujo, tiene un gran sentido del color, y el que no es muy técnico es muy plástico, y el que no es ni plástico ni técnico ni artista, pasa un buen rato. Mi mayor satisfacción es cuando llegan a ver, a pintar, o a dibujar bien. Podría sentarme y ser enseñada por algunos de ellos ya. En cualquier caso, yo, a lo que aspiro es a sentarme dentro de veinticinco años y que ellos me den clase a mí.
Usted pertenece además a la Asociación de Escritores y Artistas Españoles...
Supe de esta sociedad por mi profesor de la Escuela de Escritores, Aarón García de la Peña, un poeta muy joven, diferente y adelantado a nuestro siglo, que me enseñó mucho con respecto a la técnica literaria. Pertenezco a la Asoc. de Escritores y Artistas Españoles por la doble actividad como escritora y como pintora. Las dos cosas son puntas de una misma cordillera que ancla sus raíces en el universo interior. Formas de expresar que beben todas del torrente interno.
Es una mujer inquieta y muy activa, ¿está trabajando ya en algún nuevo proyecto?
En uno no, en varios. Estoy dando las últimas pinceladas a una novela: La Cuestión 106, que está prevista que se publique el próximo año. En esa novela llevo trabajando casi tres años, es una novela que ha evolucionado y progresado conmigo. Hasta que entre en la imprenta va a seguir viva. Al mismo tiempo, ya he entrado en fase de documentación de mi siguiente trabajo, otra novela de tipo histórico.

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Portada biografía Bárbara de Braganza
Ilustración Bárbara de Braganza

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