Cuaderno de bitácora

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La maza en las urnas

Antonio J. Mencía - / /
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En Lazkao hay un tipo que los tiene bien puestos. Que habrá oído que el ojo por ojo no es la solución, pero que debe estar harto ya de tanto mensaje político.

Lazkao (Lazcano, en castellano) se encuentra en la provincia de Guipúzcoa, la comarca del Goyerri, a orillas del río Agaunza. Dista 19 kilómetros de Tolosa. Se accede al municipio mediante la carretera comarcal C-130, que une las localidades de Beasáin y Echarri-Aranaz. No hace falta estar muy avezado en conocimiento del País Vasco para asegurar que el territorio en que está situada esta localidad ha sido uno de los epicentros de la banda terrorista ETA.

Lazkao tiene hijos del pueblo ilustres como Joseba Beloki, ex ciclista; Josean Querejeta, ex jugador internacional de baloncesto y actual presidente del club de baloncesto Tau Vitoria: Francisco Garmendía, que fuera el primer obispo hispano en la archidiócesis de Nueva York o el músico y compositor Francisco Areso, fallecido a mediados del siglo pasado.

En Lazkao los chicos de la kale borroka han destrozado recientemente la Casa del Pueblo del PSE, un partido que cuenta con tres concejales en un pueblo donde el PNV es el partido más votado, y en el que gobierna con sus ocho ediles con mayoría súper absoluta la localidad. Pero a la vez que destrozaban la sede de los socialistas vascos, también la bomba causó grandes desperfectos en la casa de un vecino, un inmueble que con no poco esfuerzo la familia acababa de reformar.

En Lazkao hay un tipo que los tiene bien puestos. Que habrá oído que el ojo por ojo no es la solución, pero que debe estar harto ya de tanto mensaje político así que se armó con una maza y, sin protección ni escolta, se acercó a la ‘herriko taberna', la sede abertzale, y en un arrebato les dijo a los allí presentes: "Vosotros me habéis jodido la casa, y ahora voy a hacer lo mismo con la vuestra". Con la misma maza que utilizó para arreglar su casa, ahora destrozada, comenzó a romper todo el mobiliario del local, incluido el ordenador -algunos se habrán salvado con este acto de que les cobren el ‘impuesto revolucionario', la cafetera y hasta un dispensador de cerveza.

En Lazkao la ertzantza ha detenido a este joven -a los de la bomba todavía estamos esperando a que los encuentren-, aunque el juez lo puso en libertad e inmediatamente partió para Alicante. Este joven muestra la rabia y la impotencia de muchos vecinos del País Vasco que este domingo tendrán que acudir a las urnas y ojalá la pongan toda junta en la urna en recuerdo de una maza histórica cuando depositen su voto.


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