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Nuestra opinión

Miguel Delibes, digno maestro de periodistas

15/04/2010 - Celso Almuiña
Miguel Delibes, digno maestro de periodistas
Sobre Miguel Delibes se ha escrito mucho, desde acreditadas biografías -Ramón García- a tesis doctorales, multitud de artículos y referencias. No es fácil, por tanto, aportar algo nuevo. Sin embargo, y aprovechando el homenaje que la RAE -con presencia de los Reyes- le brinda (merecidamente), sí me gustaría hacer algunas consideraciones, que espero sean clarificadoras y hasta puede que útiles

La primera afirmación es que Miguel Delibes ha sido verdaderamente un auténtico maestro de periodistas. Ya sabemos de los brillantes profesionales que se han curtido en la escuela periodística de El Norte de Castilla: Martín Descalzo, Umbral, Leguineche, Jiménez Lozano y un largo etcétera. Sin embargo, quiero referirme aquí más a su  trayectoria y testimonio personal.

Miguel  valoraba este "quehacer" -término que le gustaba mucho, pienso que a mitad de camino entre oficio y profesión-, el periodismo, como pilar básico de todo sistema democrático. Y en aras de ese convencimiento, después de su etapa como director de El Norte de Castilla (1958-63), en que le obligaron de facto a dejar la dirección; no obstante, su magisterio, unas veces de forma directa  y otras indirecta, siguió estando presente durante muchos años en la redacción de El Norte de Castilla (1994). A partir de 1970, puedo dar fe personal de ello, al menos durante la intensa década del final del franquismo y apasionante inicio -no siempre fácil- de la transición hacia la democracia.

Años en que me halla enfrascado en la realización de mi doctorado - con todas las facilidades por parte de la empresa (Altés, padre e hijo, Delibes, etc.) para consultar los fondos del "Decano de la prensa diaria española"-  mientras Miguel - aparte de otros escritos más o menos ocasionales- tarde tras tarde, casi enclaustrado en la diminuta sala del teletipo, daba forma a las Guerras de nuestros antepasados, para mí  su novela más importante, por la temática, por el tratamiento -la encarnación del ecologismo más vivencial - pero tal vez porque vi cómo iban tomando cuerpo sus personajes y, no menos, por las conversaciones -más que consultas- mantenidas  sobre el hilo conductor de la historia de España en la edad contemporánea, cuya "esencia"  le resumía  en una especie de "guerra civil" (incivil) intermitente, pero continuada entre patriotas/antipatriotas, que surgen de la Revolución Liberal (Guerra de Independencia), hace ahora doscientos años (Seis generaciones) y que, por desgracia, sus coletazos aun estaban muy presentes mediados la referenciada década. De sus tres generaciones, la del ecologista-pacifista  Pacífico Pérez, máxime en los años ´70, era todo un grito desesperado de romper con nuestra incivil historia.

Hablamos mucho, en los descansos más o menos programados, sobre temas muy diversos: actualidad (Primavera de Praga), historia de España, medios de comunicación, papel de la información (versus propaganda) en la creación de una opinión pública crítica y responsable; o sea, de Periodismo en general (muy poco de novela, ciertamente). De entonces nació en mí, no sólo la voluntad de rematar  la iniciada carrera de Periodismo, sino de algún día poder crear en la Universidad de Valladolid la Licenciatura de Periodismo. Fue necesario esperar más de tres décadas, dar más de una batalla, pero al final se consiguió (2003).

Era pues de justicia, y desde luego de reconocimiento y personal satisfacción, que, al salir graduada la primera promoción de Periodismo de la UVa, le invitase a Miguel Delibes a apadrinar a dicha primera y significativa promoción (2008).

Miguel ya no estaba en condiciones como para desplazarse hasta la Universidad. Hay que recordar, por ejemplo, que ya no pudo asistir a actos mucho más importantes  y relevantes como la entrega de la medalla de la Comunidad, por parte del presidente Herrera o con motivo de la celebración del sesquicentenario (150 años) de El Norte de Castilla (2006),  cuando fueron  los Reyes los que  tuvieron que desplazarse a su domicilio particular.

Ante mi invitación, voy a transcribir, literalmente, su respuesta, puesto estamos ante un verdadero (y último) documento histórico de todo un maestro del periodismo, por lo que de lección magistral sintetizada contiene, no sólo para la primera promoción de Periodismo de la Universidad de Valladolid (UVA), sino para todo aquel que quiera ejerce la profesión con responsabilidad.

"Querido Celso: Gracias por tu carta. Estoy más averiado de lo que crees [ciertamente sabía que estaba "averiado", pero dar ánimos es siempre deber de cortesía; en este caso, obligación de gratitud sentida], pero no puedo negarte lo que me pides: Apadrinar de palabra la 1ª promoción de periodistas de Valladolid; y te envío un mensaje de salutación. Gracias por los recuerdos que has despertado en mí [a lo que anteriormente me he referido y otros aspectos, que no vienen al caso]. No tengo fuerzas para más. Te abraza. Miguel Delibes".

El escrito, que me encargué de leer en el acto de graduación a dichos alumnos, fechado el 4 de abril de 2008, dice:

"Un saludo para los nuevos periodistas licenciados en esta Universidad que tiene la tradición de dignidad en el campo informativo. Sed consecuentes con ella. La dignidad en periodismo puede daros más prestigio que la pluma. Y es una virtud inseparable de este quehacer. Que la vida os de oportunidades de éxito.

Esto es lo que os desea vuestro padrino que no tiene energías para hablaros un poco más largo. Os abraza. Miguel Delibes".

Gracias Miguel, por la deferencia, pero sobre todo por la  ejemplar lección de dignidad periodística que  supiste dar especialmente en momentos ciertamente no fáciles bajo la censura franquista. La "dignidad" (profesionalidad) en periodismo es más importante que la misma pluma, que las "bellas letras", que decían los clásico del periodismo dieciochesco. La veracidad informativa (contenido) por encima de la bella presentación (forma). La realidad, sí que tiene todo el derecho de "estropearle" al periodista una (sensacionalista)  "buena  noticia". El maestro Delibes ha dicho: la dignidad por encima de todo.



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