Ni cenamos ni se muere padre
Desconozco la historia o historieta que dio origen a esta popular frase. Me figuro que la habría dicho algún chiquillo o algún tonto en la doble ocasión de tener mucha hambre y de estarse muriendo el autor de sus días. Sólo un chico o un simple es capaz de expresar su impaciendia con tal brutal sinceridad y con tal falta de sentimiento. De todas formas, se trata de un dicho antiguo. Correas, en su Vocabulario de Refranes, incluye la expresión: Ni comemos, ni se muere padre; todo el año hambre; con esto fuese a la olla el mozuelo.
Y añade Correas: "Es dicho de la Abdalucía: todo el año hambre y no se muere padre".
Iribarren, José Mª; El porqué de los dichos. Gobierno de Navarra. Departamento de Educación, Cultura, Deporte y Juventud. Novena edición. Octubre 1996, pág. 91.
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