Nuestros queridos virus
El ADN humano tiene una amplia base en el material genético "inventado" por estos bacterias y virus.
Parece como si la gripe A hubiera invadido en pocos meses el mundo como un intruso dañino. La realidad, mirando los acontecimientos con perspectiva histórica, es que somos nosotros los intrusos en el mundo de los virus y las bacterias. Ellos conquistaron la Tierra como los primeros seres vivos/casi vivos (los científicos no se ponen de acuerdo en si los virus son vida o no, aunque poseen genes), hace la friolera de tres mil millones de años, y los humanos constituimos solamente el último eslabón de la cadena de la vida que ellos iniciaron debido a un milagro todavía inexplicable. El ADN del homo sapiens tiene una amplia base en el material genético 'inventado' por estos pequeños enemigos, así que les debemos mucho, y de vez en cuando llega la hora de pagar.
Nuestro cuerpo está muy acostumbrado a compartir espacio con esos molestos y a la vez imprescindibles enanos. Cada uno de nosotros lleva encima unos 20.000 trillones (un 2 seguido de 22 ceros) de bacterias, y aproximadamente la mitad de virus. Habitualmente nos beneficiamos de sus importantes actividades; sólo gracias a su perseverancia conseguimos alimentarnos y respirar, pero de vez en cuando se tornan ariscos y nos provocan graves problemas, como es el caso de esta molesta gripe del cerdo. Lo bueno es que la mutación/locura les dura un año, y luego la versión díscola suele desaparecer por el mismo camino desconocido que la ha traído hasta nosotros.
Desde ese punto de vista resulta más fácil entender que debemos resignarnos a compartir el invierno con la gripe y que de nada sirve encerrarse en casa o taparse la boca con tres bufandas.
Las autoridades sanitarias y educativas de la Junta ya han adoptado las precauciones comprensibles ante la epidemia y sólo nos queda rezar para que sus augurios se cumplan, el virus no encuentre habilidades para regatear a la vacuna, y los bichitos maten lo justo: lo mismo que la gripe común, o poquito más.
Luego continuaremos conviviendo con ellos como buenos amigos.
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