El paro, el problema
Son ya tres millones de españoles los que no tienen empleo. Nos retrotraemos a las peores cifras de 2006, aquellas de los últimos meses del gobierno de Felipe González.
Son ya tres millones de españoles los que no tienen empleo. Nos retrotraemos a las peores cifras de 2006, aquellas de los últimos meses del gobierno de Felipe González. A ello se suma que también se encuentra en números negativos la afiliación a la Seguridad Social. El tercer aspecto es que se ha apelado al recurso de las jubilaciones anticipadas en muchas empresas -bienvenidas sean sobre todo para un sector de la población que es muy difícil que tras acabar en el desempleo en la cincuentena vuelva a encontrar un trabajo- y la carga sobre el Estado es aún mayor. Dicen que se podrán pagar las pensiones en los próximos años, pero ya de nuevo se comienza a dudar sobre si esto será posible dentro de algunos lustros, y si los que están en la década de los cuarenta tendrán que ir pensando apuntarse a algún seguro privado si es que quieren mantener una mínima calidad de vida cuando lleguen a los sesenta y cinco.
Hacía tiempo que el paro no era el principal problema de los españoles. Veremos lo que nos depara la próxima encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas. Hasta ahora, en estos años, la inmigración, el terrorismo o la vivienda habían tenido el privilegio de ocupar las primeras plazas entre las preocupaciones de los ciudadanos de este país. No me cabe ninguna duda de que el próximo sondeo volverá a la situación de los años noventa.
Además, las medidas que se están tomando desde la administración central no parece que vayan a reactivar ninguna economía. Veremos si el apoyo a las infraestructuras y las demandas de los Ayuntamientos repercute directamente en empleo, porque los miles de millones de euros dedicados a las entidades financieras no parece que tengan en este su principal destino, sino en pagar la deuda que tienen acumulada, a pesar de que los depósitos parecen estar bien cargados.
El paro es el problema. Cuando en una familia con dos salarios muy justos se pierde uno, empieza a flaquear la familia. Cuando solo tiene un salario y se pierde, se puede llegar a hundir. Este es el principal problema que aquellos en quienes hemos depositado nuestra confianza para que nos gobiernen tienen que asumir.
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