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El reto del portugués

Julián Ballestero - / /
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El sistema educativo regional ha tardado cuatro décadas de enseñanza de idiomas para conseguir que salga por la puerta del instituto el primer alumno bilingüe

Sócrates y Herrera se han confabulado para potenciar la enseñanza del portugués en Castilla y León. Loable y complicada tarea, voto a Dios.

Va a resultar altamente complicado convencer a los escolares de la Comunidad para que abandonen por un rato el inglés de la wii y la play station y dediquen un ‘nivel' de sus neuronas a la lengua de Camoens.

El sistema educativo regional ha tardado cuatro décadas de enseñanza de idiomas para conseguir que salga por la puerta del instituto el primer alumno bilingüe.

Hace cuarenta años resultaba imposible aprender francés, sencillamente porque los profesores no habían estado en Francia en su vida, o si habían cruzado los Pirineos, había sido sólo para ver ‘El último tango en París' y volver en el día. Nadie sabía pronunciar una ‘erre' gutural y cuando alguno lo intentaba, era motivo de burla despiadada.

Cuando a los sabios del Ministerio de Educación les dio por el inglés, a mediados de los setenta, ocurrió más o menos lo mismo. Con el idioma de Shakespeare se aprendía algo de vocabulario, pero de conversación ‘nothing of nothing', porque de todos es sabido que los ‘british' pronuncian cada palabra como Dios les da a entender, y a los posibles profesores nativos no había forma de despegarlos de la cerveza y las gambas en los chiringuitos de la costa.

Ahora los chavales, muchos de ellos iletrados en castellano, ayunos de literatura española y tan dispuestos a leer una novela como a renunciar a la paga de los domingos, crecen en un entorno de habla y escritura inglesa, en Internet, en los vídeojuegos, en el cine y en la música. Sus profesores de inglés saben menos que ellos.

Pero, aunque dicen que quien sabe dos idiomas aprende mejor un tercero, lo cierto es que al portugués le falta prestigio para ser acogido con parabienes entre nuestra chiquillada. Mejor dicho: falta que nuestros escolares conozcan el prestigio de la lengua de Saramago.

En conclusión: que primero habría que emprender una campaña de imagen a favor del portugués y luego imponerlo como segunda opción en las escuelas. ‘Desde já, moito obrigado'.

 


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