El Rey de todos
Los Reyes, ambos, sienten los problemas reales de los españoles y también sufren con las dificultades de todos.
Hace ya unos cuantos años, cuando los Reyes llevaban camino de celebrar sus Bodas de Plata (ahora están cerca de las de Oro), don Juan Carlos recordaba a un grupo de personas que habíamos participado en un trabajo especial sobre los primeros veinticinco años de vida de la familia real que sabíamos más de su viaje de novios que él mismo. El Rey, siempre campechano, agradecía el esfuerzo realizado durante casi un año. Lo cierto es que el libro-reportaje publicado por la revista Hola era realmente excepcional y mostraba los entresijos de lo ocurrido entre 1961 y 1985 como Príncipes primero y luego como Reyes «de todos los españoles», como quiso señalar el Rey en su mensaje tras la muerte del general Franco.
En estos más de treinta años de monarquía constitucional, tanto don Juan Carlos como doña Sofía han cumplido con largura esta promesa. Han estado cerca de los problemas ciudadanos y se han acercado fundamentalmente a aquellas situaciones donde el pueblo español, por un motivo u otro, han sufrido alguna calamidad. Desde los más graves actos de la barbarie terrorista a los desencadenados por inundaciones o accidentes. Muchas veces hemos llorado con las lágrimas de la Reina cuando contemplábamos su imagen a través de la pequeña pantalla.
No me extrañó por eso que don Juan Carlos, durante su visita a Burgos, en un momento al final de todos los actos, en el centenario de Cajacírculo, me comentara que había que «poner el cuchillo entre los dientes y apretar» e hiciera un gesto típicamente Borbón no solo con su cara sino también con su cuerpo apretando los puños.
«Estoy convencido -había dicho pocas horas antes al recibir la Medalla de Oro y Brillantes de la provincia de Burgos- de la importancia de vuestra aportación en estos tiempos difíciles, para que juntos podamos reemprender cuanto antes el camino del crecimiento sostenido y del mayor bienestar».
Los Reyes, ambos, sienten los problemas reales de los españoles y también sufren con las dificultades de todos. No es fácil de explicar, pero si de sentir cuando están cerca. Por eso no es difícil ser monárquico con los Reyes de España.
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