San Isidoro, número uno del Románico
Este impresionante material puede ser consultado por los expertos y
existe la ambición de crear una cátedra para el estudio de la Historia
de las Religiones.
Se acumulan los reclamos y quienes visiten León a partir de ahora han de saber que la Colegiata de San Isidoro añade motivos para ser considera pieza arquitectónica única. En este mismo espacio comentábamos hace algunas semanas la estimulante y cultural competición que el Centro de Estudios del Románico de la Fundación Santa María la Real de Aguilar de Campoo había organizado, con el fin de otorgar el título de Maravilla del Románico a uno de los 900 monumentos que existen en España de estas características. El Románico es una expresión artística, definida por su sobriedad y fortaleza, que se desarrolló en la Edad Media, en el amplio período de mil años entre los siglos V al XV.
Tras una selección previa de veinte monumentos realizada por expertos, finalmente los internautas han decidido con sus votos que el reconocimiento como "número uno" haya recaído en la basílica de San Isidoro. El galardón obtenido, que no tiene dotación económica, adquiere un mayor relieve si se tiene en cuenta que el monumento leonés ha dejado en segundo lugar a la Catedral de Santiago de Compostela, mucho más conocida en el mundo por ser punto de llegada de miles de peregrinos que recorren el Camino de Santiago y que tienen en este templo obligado final de trayecto.
Suele decirse que las malas noticias nunca vienen solas. Pues bien, en este caso podría decirse que las buenas, tampoco. Y es que San Isidoro suma nuevos atractivos, de forma que, por ejemplo, los cientos de estudiantes de la Universidad de Washington que vivirán en León a partir del próximo curso podrán visitar en la misma basílica de San Isidoro el Museo Bíblico, que abrirá sus puertas el próximo mes de febrero, coincidiendo con la inauguración de una muestra igualmente singular: la mejor colección del mundo sobre Alejandro Magno.
Más de diez mil volúmenes y piezas de escritura componen el Museo Bíblico, un compendio singular que ha encontrado finalmente acomodo en una zona totalmente restaurada de San Isidoro, gracias al mecenazgo del empresario David Álvarez. La colección era propiedad del profesor holandés Van Dijk, quien nombró albacea para su conservación a Jesús García Recio, el párroco de un pequeño pueblo leonés, Aleje. García Recio es licenciado en lenguas semíticas y ciencias bíblicas.
La colección, con piezas de más de cinco mil años de antigüedad, incluye textos cuneiformes, egipcios, hebreos, arameos, coptos y etiópicos, así como terracotas mesopotámicas y dos pictogramas de la época de Uruk.
Este impresionante material puede ser consultado por los expertos y existe la ambición de crear una cátedra para el estudio de la Historia de las Religiones.
La inauguración de esta Biblioteca tendrá una gran proyección internacional, ya que se hará coincidir con una muestra temporal única sobre Alejandro Magno. Con el título "El itinerario religioso de Alejandro Magno", la colección formada por 300 piezas, es propiedad del arabista Francisco Antonovich, quien se ha pasado años rastreando por todo el mundo bustos de Alejandro Magno. La afición de Antonovich surgió cuando, con tan sólo ocho años, recibió como herencia una colección de monedas del emperador macedonio.
En definitiva, la Colegiata de San Isidoro, en proceso de restauración actualmente y que alberga el mayor panteón de reyes de España, bajo una bóveda también titulada Capilla Sixtina del Románico, afronta el nuevo año como estandarte y referente de una ciudad desconocida en muchos de sus valores. San Isidoro ha sufrido el menosprecio que la grandiosidad de la Catedral de León proyectaba. Siglos de piedra reclaman ahora justicia.
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