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El trompetista contra Zalamea

Julián Ballestero - / /
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La voracidad del trompetista ha convertido a la SGAE en la institución más odiada después de la Inquisición, con permiso de la asociación de porteros de discoteca

Cuando Tedy Bautista toca la trompeta, los bolsillos de los españoles se echan a temblar. Los 'cornetazos' del presidente de la Sociedad de Autores anuncian la llegada de los vampiros, como la melodía del flautista de Hamelin convocaba a los ratones. No hay boda, fiesta de pueblo, asamblea musical de vecinos o representación teatral de fin de curso en colegio de monjas en el rincón más perdido de España que escape a la mirada del Gran Hermano recaudador de derechos de la SGAE.

La voracidad del trompetista ha convertido a la Sociedad General en la institución más odiada después de la Inquisición, con permiso de la asociación de porteros de discoteca.

La última barrabasada apoyada en la ley (lo de legal habrá que verlo) de este Bautista sin pretensiones de santo ha consistido en la amenaza de sablear al pueblo de Zalamea por representar la obra de Calderón de la Barca que le dio fama mundial.

La SGAE no se arredra ante nada: ni la tradición, ni la ilusión de todo un pueblo, ni mucho menos ante la existencia de una donación expresa de derechos de la obra representada, una adaptación de Francisco Brines para ser disfrutada en esta fiesta considerada de interés turístico regional.

Bautista se ha presentado en Zalamea con la factura anticipada de 14.000 euros (casi dos millones y medio de las antiguas pesetas), para deshonrar la memoria de Calderón y demostrar que esta vez el 'todos a una' no asegura la victoria del honor frente a la infamia. El Ayuntamiento extremeño anda a la última pregunta, con las arcas criando telarañas como las de casi todos los municipios españoles, y tiene el dinero justo para pagar vestuario y decorados. Así que la obra peligra por bancarrota.

Aquel Pedro Crespo del siglo XVI hubiera encabezado una rebelión armada de horcas y cachiporras, pero el acalde actual sabe que, en la España del XXI, las fuerzas de seguridad y Hacienda están con esos nuevos ricos liderados por el de la trompeta. Como diría Calderón, la vida es sueño y la SGAE su pesadilla.


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