Cuaderno de bitácora

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Uno de los vuestros

Julián Ballestero - / /
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Que quienes tanto se han equivocado cuando predecían prosperidad, sigan equivocándose cuando vaticinan hecatombes

Ni siquiera podemos criticar la reacción de la familia de Ignacio Uría cuando se queja amargamente de que ETA haya matado ‘al padre' ‘a pesar de ser y sentirse vasco y nacionalista'. Si no fuera porque el dolor justifica la visión borrosa de los allegados, el comunicado de los Uría merecería nuestra repulsa más profunda: porque se dirige solo a la sociedad vasca, porque utiliza en muchos pasajes el mismo lenguaje de los asesinos y porque, de manera indirecta, por supuesto, muestra una cierta comprensión hacia los crímenes de la banda siempre que no atenten contra ‘los suyos'. Porque, en esencia, la carta de la familia destila las mismas gotas de asombro que aquel ignominioso ‘Era uno de los nuestros', o mejor, ‘Era uno de los vuestros'.

Pero la magnitud del sufrimiento que los terroristas provocaron a los Uría con dos disparos cobardes al empresario frena nuestra indignación.

Así que cambiamos de tercio, porque en el caso de Rodríguez Zapatero no existe crimen que justifique la ‘traición' a su tierra. El presidente es ‘uno de los nuestros', un castellano y leonés que conoce de sobra las carencias, la miseria, el olvido, las distancias y la imperiosa necesidad de inversiones que padece la Región, y aun así está dispuesto a entregar las llaves del reino a los de siempre, conchabados para la ocasión en el Club de los Prósperos. Mientras escolta a los catalanes que se llevan a hurtadillas nuevos documentos, esta vez de particulares, del Archivo de la Guerra Civil en Salamanca, el Gobierno central pacta una financiación autonómica que enriquecerá a los más desarrollados al admitir la población como criterio fundamental para el reparto.

De confirmarse, el despojo va a ser triple: continuará el desmantelamiento de un Archivo por mor de la prevalencia de los criterios políticos sobre los científicos; se consolidará el expolio financiero de la España pobre, incluida Castilla y León, para contentar a los poderosos catalanes, valencianos y madrileños; y se debilitará la capacidad redistribuidora del Estado, porque ese dinero que recibirán de más las autonomías que han crecido en población tirará el déficit soportado por todos.

Sin embargo, todo esto no son sino bagatelas si las comparamos con la profundidad y la hondura de la crisis que nos espera en los próximos años. Dan ganas de no brindar por 2009, pero lo haremos así: ‘Que quienes tanto se han equivocado cuando predecían prosperidad, sigan equivocándose cuando vaticinan hecatombes'. Salud.

 


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