Valladolid innovación
Porque la economía regional, como la estatal, exige un cambio en el que el factor conocimiento, la innovación, la calidad...
El proyecto forma parte de esa continua llamada a la transformación del modelo económico regional. Una aspiración demandada por muchos, anhelada por la mayoría, y necesaria en todo caso. Porque la economía regional, como la estatal, exige un cambio en el que el factor conocimiento, la innovación, la calidad... adquieran un protagonismo no sólo mayor que el actual, sino esencial.
En ese contexto se sitúa, a mi juicio, el proyecto Parque Cultural Los Talleres del Pinar, liderado por la iniciativa privada (la Fundación Gabarrón y la Fundación de la Lengua Española), en estrecha colaboración con el Ayuntamiento de Valladolid.
Se trata de integrar en la ciudad, las mil hectáreas del Pinar de Antequera, mediante la incorporación -en el mismo corazón del recinto- de una serie de propuestas de carácter artístico-cultural y de ocio, que conformarían un novedoso Parque Cultural con una clara proyección nacional e internacional. La recuperación del Pinar de Antequera permitirá a Valladolid situarse a la cabeza de las ciudades españolas, con una oferta cultural y de ocio cuya extensión sería diez veces superior al Retiro de Madrid, cinco veces el Hyde Park de Londres, tres veces el Central Park de Nueva York y doscientas hectáreas más amplio que Le Bois de Boulogne del oeste de París.
Y si estos grandes parques se convirtieron pronto en importantísimos centros de atracción para los ciudadanos, el de Valladolid incorpora -además- un valor añadido innovador, como es la presencia de artesanos, artistas, centros culturales y de ocio, capaces de generar una atractiva oferta de ámbito internacional.
El proyecto contempla la instalación de cinco grandes áreas, adaptadas a las peculiaridades ambientales del recinto. Un área de aularios, sala de exposiciones, sala de conferencias; el área productiva, que acogerá los talleres artesanos y culturales; una tercera, para la exposición y venta de productos artesanos; un área de residencias, para albergar a profesores y participantes en las actividades; y una quinta, en la que se ubicarán los talleres artísticos con vivienda vinculada al taller. Y en el entorno, un anfiteatro al aire libre, áreas recreativas y las dependencias de los servicios administrativos y de control.
Una iniciativa innovadora, que merece la pena.