Viejos
¿Castilla y León disfruta ahora mismo de la población más longeva entre todas las autonomías de España o la cruda realidad es que sobrevive aquí el personal más envejecido de todo el país? Los periodistas de la Comunidad lanzaron edulcorada la noticia, en los últimos días, si es que puede considerarse noticiosa la estadística de siempre sobre el poder de resistencia de la "raza" castellana y leonesa al paso del tiempo y a las enfermedades.
Las informaciones con esta gran "exclusiva" pusieron a prueba la capacidad de los plumillas para evitar ese defecto periodístico tan gravísimo que consistiría en llamar a las cosas por su nombre. Por supuesto, aquí no tenemos viejos ni ancianos, sino personas mayores, miembros de la tercera edad o, para mayor felicidad colectiva, militantes en la edad de oro.
Casi todas estas expresiones han triunfado en el lenguaje de los medios por su poder oculto para disfrazar la verdad, a pesar de que adolecen de la más elemental congruencia con la tradición, con el "genio del idioma" castellano, que diría Álex Grijelmo.
En las páginas de los periódicos y en los informativos de radio y televisión se impone la práctica, por encima de los libros de estilo, y
la praxis bebe de la moda, es decir, del vocabulario cursi de lo políticamente correcto.
La expresión "tercera edad", para empezar, parte de un error material: cuéntese como se cuente, estamos hablando de la cuarta o de la quinta edades, en la escala que va desde la niñez a la senectud pasando por la adolescencia, la juventud y la madurez. Lo de "nuestros mayores" choca también contra la lógica y cae en la teoría de la relatividad: ¿mayores que quién? ¿mayores de edad? Sí, desde los 18 años.
Más ajustada en su día, la palabra jubilado (habría que escribir jubilada/jubilado para satisfacer las nuevas teorías no sexistas) tampoco da en la diana. Desde hace décadas nos encontramos jubilados de cincuenta y pocos años, a los que no se puede apilar junto a ese grupo compuesto hasta hace bien poco por ancianos y viejos y al que ahora podemos referirnos por cualquier nombre salvo por el suyo.
En las páginas de los periódicos y en los informativos de radio y televisión se impone la práctica, por encima de los libros de estilo, y la praxis bebe de la moda, es decir, del vocabulario cursi de lo políticamente correcto.
La buena alimentación, el aire acondicionado y los cosméticos han retrasado el proceso de envejecimiento, y el lector anciano se cabrea en cuanto le llaman viejo, a la cara o por indirectas. De todas formas, lo que más retarda el envejecimiento en prensa es que el responsable de la redacción cumpla años: en algún periódico el libro de estilo elevaba la condición de anciano al mismo ritmo que iba celebrando primaveras el jefe. Menos mal que se jubiló.
Artículos del autor
- El caso Centelles
- La prensa cotiza a la baja
- Aniversario para sacar pecho
- La extraña multitud ante el nacimiento de un libro
- Los nuevos pobres
- Historia ‘negra’ de la prensa
- Tecnología con punta roma
- El cupo y la felonía
- Las alcantarillas de la corrupción
- Pacto y brindis al sol
- Las falsas señas de identidad
- Nuestros queridos virus
- Nuevo curso y nuevas batallas
- Una estafa colectiva
- El discurso del genio
- La pelea universitaria
- El trompetista contra Zalamea
- Verdugos y asesinos
- Fútbol contra terror
- El agrio debate de los menores 'criminales'
- El chantaje y la ira
- El satélite mesetario
- Novela contra la depresión
- La importancia de no ser de derechas
- Palabras hermosas y auténticas
- Del amor al odio a Europa
- Ceremonia de la transgresión
- Imaginación y desparpajo
- Con las arcas ahítas
- El reto del portugués
- Golpe bajo a la cultura
- Declamar en el desierto
- Los golpes de mazo-Mafo
- Pesos pesados
- Lección de cálculo para millonarios
- Enseñanza del español balbuciente
- La moda de las deudas históricas
- Un joven aburrido
- Ganó el de la maza
- En el pelotón de los pobres
- Nuevas epidemias corroen los medios de comunicación
- Vigencia y eficacia de la corrupción
- Moraleja del examen de conducir
- Educación para los ídolos
- Discurso bello, discurso tópico
- Premio al hombre sencillo
- Horror o terror en Gaza
- Navidad saludable
- Uno de los vuestros
- Premios para estafadores
- Multilateralidad arrolladora
- Traductor simultáneo
- Las fuentes del idioma
- La lección de García de la Concha
- De la ilusión a la eficacia
- La esperanza de los humildes
- Cultura pese a la crisis
- El consuelo de la ignorancia
- La interpretación de las pesadillas
- La Babel que nos invade
- La tregua del capitalismo
- Libre elección de médico en ventanilla única
- Educación y disparates para la Ciudadanía
- El perro beijinés
- La feria de los egoísmos
- El agujero negro de Tomás
- Mentiras en la balanza
- Viejos
- Historias de una "y" que separa
- Manifiesto alternativo por la lengua
- Castellano retorcido
- Maqroll, el ojeador