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Los 102 años del patriarca de los poetas

Fernando Aller - / /
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Castilla y León es tierra rica en letras

Castilla y León es tierra rica en letras. Un nuevo siglo de oro parece haber alumbrado en la cuna de la literatura castellana, en una comunidad tan histórica que se confunde con el español como lengua y que alimenta un esplendoroso tiempo poético y una rabiosa fecundidad en el ámbito de la novela. Nombres existen para llenar páginas, pero ahora queremos detenernos en uno fundamentalmente, porque es hoy, 18 de diciembre de 2008, cuando cumple 102 años, una edad a la que llega lúcido e incansable. No en vano hace unas semanas le fue otorgado el premio de poesía Gil de Biedma y, al mismo tiempo, anuncia un nuevo libro, prepara una exposición de grabados y poemas y diariamente publica una columna en el Diario de León, el periódico de la tierra que le acogió hace 98 años.

El premio de poesía que convoca la Diputación de Segovia, uno de los que gozan de mayor prestigio en España, reconoce la excelencia del libro titulado "El último jinete". Gonzalo Santonja, director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, resumía de esta forma la fortaleza física e intelectual del galardonado: "La noticia de la edición de este año, la verdadera noticia, es que Victoriano Crémer, el último jinete, sigue cabalgando con el alba y a corazón abierto".

Alguien ha definido a Crémer como el último patriarca de la poesía española. Galardonado con las más altas distinciones de las letras españolas, "Crémer sigue ahí -se apostilla en la presentación de El último jinete- con una obra marcada por la permanencia, como su propia vida, y por la solidez, puesto que nos muestra un mundo propio, que es, a la vez, el mundo que a los españoles, y a los europeos, les tocó vivir tras la Guerra Civil y tras la Segunda Guerra Mundial, porque su poesía muestra un paisaje humano después de la batalla".
"Arañamos la tierra hasta rompernos/ en minúsculas menciones. No encontramos/ sino silencios, nidos/ de asustados animales ciegos./ Con dolor, dejamos que el ser, aún mudo/ de la pura palabra, exista".

Crémer nació en Burgos, pero muy pronto el trabajo de su padre como ferroviario le llevaría a León. Ahora Burgos organiza una exposición con una faceta que pocos conocían de la personalidad de Victoriano Crémer. Se trata de una exposición, que se inaugura el día 26 de diciembre en el Palacio de la Isla, que recoge 36 dibujos del escritor acompañados de un número igual de poemas. Estos dibujos, de trazo sencillo, los ha utilizado Crémer como dedicatoria a los amigos y constituye otra forma de expresar la poesía, pues, como él mismo confiesa, son dibujos que nacen del corazón, porque en muchos casos su trazo responde a un impulso del subconsciente, que garabatea sobre el papel mientras la mente se mantiene en otro lugar. La muestra responde al nombre, nada pretencioso, de "Manuscritos y garabatos".

Singular es este hombre que goza de una vitalidad envidiable y de una lucidez mental que a muchos afrenta. Prisionero en San Marcos cuando el hoy excelente parador de turismo fue utilizado como cárcel, anuncia, para algunos tal vez amenaza, con publicar una obra, entre la historia y la novela, porque no está dispuesto a dar a conocer los nombres verdaderos, en torno a su experiencia en la Guerra Civil española. "Son hechos -dice en una entrevista que publica el Diario de León- novelados y mezclados con la poca lírica de que dispongo para borrar la huella". El título también lo adelanta: "Cuadernos del golpe".

Y en la recámara quedan sus memorias, para cuando tenga un rato libre en los próximos 20 años, que es el tiempo que Crémer afirma piensa seguir activo.

 


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