Se aprende a hablar bien educando
Entrevista a Salvador Gutiérrez Ordóñez
Salvador Gutiérrez Ordóñez, Catedrático de Lingüística General de la Universidad de León, se sienta en el sillón “S” de la Real Academia de la Lengua Española que hasta su muerte ocupó Julián Marías. Su preocupación más inmediata pasa por ultimar la nueva Gramática que han elaborado las 22 Academias de la Lengua Española. Se publicará a principios de 2009 y ha sido ponente, porque la relación de este profesor de 58 años con la RAE se remonta a hace una década, cuando comenzó a colaborar como “asesor científico”.
- Su antecesor, Julián Marías, al evocar la letra “S” le vinieron recuerdo de las ciudades por donde transcurrió su vida: Segovia, Santander, Simancas, Sevilla, Silos y Soria. A usted, ¿qué le sugiere esta “S”?
- Más que ciudades, me vienen conceptos como saber, sabiduría y sosiego. Palabras que están más unidas al alma, aunque el paisaje y las ciudades, también. Sería evidentemente Santander, que es un lugar de referencia, porque llevo acudiendo a los cursos de verano en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo desde el año 87.
- Como gramático, entrar en la Real Academia Española, ¿era un sueño?
- Un sueño, no, porque cuando uno comienza a estudiar los objetivos que se plantean son inmediatos, como acabar la carrera. La vida es una sucesión de peldaños. De joven, uno ve la Academia muy lejana, un premio a la gente que ha dedicado su vida a la investigación de la lengua o es un gran creador, pero se ve muy lejana. Solamente en los últimos tiempos la vi más próxima y, sí, nació la ilusión de pertenecer a ella.
- ¿Cuál será la gran novedad de la nueva Gramática?
- Es descriptiva, muy densa, con más de 3.000 páginas. Tratará de conjugar lo que es España e Hispanoamérica. No sólo en ejemplos, porque se incluyen de escritores y medios de comunicación españoles; pero, también, muchísimos hispanoamericanos. Hay que darse cuenta de que el centro de gravedad del idioma está en Hispanoamérica. Nosotros somos poco más de 40 millones, frente a los 400 del otro lado del Atlántico.
- ¿Los españoles hablamos bien? ¿Tiene que ser la RAE más beligerante con el mal uso del idioma?
- Yo no soy apocalíptico, nadie debe serlo. El intento laudable no es el de prohibir, sino el de promover y promocionar. Lo que deben hacer las instituciones es promover su enseñanza y no tanto dedicarse a reñir. La RAE es como el parlamento de la Lengua, recoge lo que está en la calle, porque el pueblo es el auténtico dueño del idioma; lo consagra, lo introduce en su diccionario y dice cuál es la norma correcta. Pero, a partir de ahí, la Academia no debería dedicarse a condenar, sino a promover. Se aprende a hablar bien educando.
- Precisamente, la educación ocupó una parte importante de su discurso de ingreso en la RAE. Usted no es alarmista, pero sí muestra una preocupación por la enseñaza de la Lengua Española.
- La educación es fundamental. El niño no sabe hablar y hay que enseñarle, no reñirle. La sociedad utilizará mejor la lengua cuanto mayor sea la educación, el grado de lectura, la práctica de la escritura y más alto sea el aprecio a los profesionales que enseñan esta materia.
- También lo advirtió usted en su discurso, hablar bien y escribir bien es responsabilidad de todos, no solo de los profesores de Lengua.
- Esa es mi tesis. Comparo la enseñanza de la Lengua a la educación cuando yo era niño. Vivía en un pueblo y mi educación no corría sólo a cargo de mis padres, sino de todos los vecinos. Si yo hacía una cosa mal, todo el mundo estaba autorizado a reñirme o a decírselo a mis padres, porque la educación de un niño era una responsabilidad social. Lo mismo ocurre con la lengua, es tarea de todos.
- Según usted, enseñar a leer y expresarse correctamente, a no tener faltas de ortografía, a que en los exámenes de historia o matemáticas las frases estén bien construidas, es parte de esa formación de un bien común.
- Claro, el alumno que no domine el lenguaje, no sólo fracasará en esta asignatura, fracasará en el resto, porque la Lengua es la puerta del saber. El dominio instrumental de la lengua será capital para que no fracase. En el discurso lo indiqué: el alumno que no sea capaz de leer de forma automática a un alto nivel, en primer lugar, tardará mucho en leer una pregunta, sea de arte o de filosofía; y en segundo lugar, perderá mucho tiempo y no captará el contenido, ni literal, ni discursivo.
- ¿Se enseña mal la asignatura de Lengua Española en los colegios?
- Yo no digo que se enseñe mal. Lo que creo es que el número de horas dedicadas a su enseñanza no ha sido suficiente. También ha existido un abandono por parte de los profesores que no son de Lengua y Literatura en su responsabilidad en velar por la corrección y por la expresión adecuada dentro de esta habilidad.
- Por tanto, unos escolares que hablasen mejor serían mejores estudiantes y tendrían notas superiores en otras asignaturas, además de en la de Lengua Española.
- Los estudiantes que sepan leer de una forma automática y se expresen bien, tendrán un rendimiento más alto que otros estudiantes. Les costará menos leer, entender y ver el hilo argumentativo de una pregunta y, a veces, con una lectura, serán capaces de ubicar todos los puntos importantes y el esquema estructural de la pregunta, por lo que su capacidad de éxito será mayor. Sostengo que ha habido muchísima gente muy inteligente que ha fracasado porque no dominaba las destrezas de leer y escribir correctamente, sobre todo, en la lectura.
- ¿Qué echa de menos en el currículo escolar en materia de Lengua?
- Creo que los primeros años debería dedicarse mucho tiempo a la lectura y a la escritura, a la práctica, de tal manera que no se permita que lleguen a los catorce años leyendo como si aún silabearan. No importa que en los primeros años no aprendan teoría gramatical, no es tan necesario, ni tan siquiera conveniente. Ya habrá tiempo. En algún momento del discurso señalé, exagerando, que no me importaría que accedieran a la Universidad sin saber lo que es un morfema o un fonema, pero si me llega sin saber leer y escribir, no puedo hacer nada. Sí les puedo enseñar lo que es un sujeto o un complemento directo y lo aprenderían.
- Usted es un experto en pragmática, estudia lo que quieren decir las palabras. ¿Una frase tiene más de un sentido?
- Una frase tiene un significado constante, pero puede tener muchos más sentidos. “Ya es la hora” pueda ser utilizada para pedir al profesor que termine la clase, porque es la hora de salir; también puede ser una simple información. “Hace frío” puede significar una información; si me preguntan en el hotel puede significar una queja, y si el niño pequeño le pregunta a su madre si puede salir al jardín y le espeta “hace frío”, está diciendo que no. Las mismas expresiones pueden ser muchas cosas a la vez en cada contexto. Es decir, vamos hacia el sentido, hacia el querer decir.
- Luego el lenguaje no es inocente.
- El lenguaje, en sí mismo, es inocente, pero puede ser utilizado con bastante maldad. Si por ejemplo me dice: es lo mismo la palabra unión y la palabra matrimonio, pues respondo: no significa lo mismo, pero no está muy lejos. Pero si me preguntan: ¿qué le parece si sustituimos la palabra matrimonio, por unión? Pues yo señalaría, me opongo, porque detrás de la sustitución de la palabra matrimonio, por unión, seguramente habría una ideología de quitar derechos a los homosexuales. Es decir, puede haber un uso malévolo del lenguaje.