Atención a la marca
Castilla y León, que también se sumó a esta estrategia de promoción, ha cosechado resultados muy dispares.
A veces es sorprendente, pero casi nunca es casual. Y cuando se trata de explicar, suele suceder como lo que se comenta -medio en serio, medio en broma- de los economistas: que explican bien los porqués de una crisis, pero en muy pocas ocasiones se adelantan a los acontecimientos.
Algo de eso sucedió a principios de la década de los 90, cuando España entera se sorprendió ante el éxito de Galicia calidade. Una experiencia que realmente transformó la imagen de una comunidad, especialmente fuera de sus fronteras, pero también en su interior. De aquella imagen de la Galicia rural, alejada de los núcleos de desarrollo, se pasó a otra muy distinta: una región con futuro, con iniciativa, con atractivos y con suficiente empuje como para triunfar en los mercados nacionales e internacionales.
La experiencia gallega sobresale, ciertamente, muy por encima de los intentos de otras comunidades, que han logrado éxitos limitados en sus campañas de promoción.
Castilla y León, que también se sumó a esta estrategia de promoción, ha cosechado resultados muy dispares. Junto a triunfos como los de su propuesta turística del fin de semana o las Edades del Hombre, ha recibido también el varapalo de la indiferencia... Y además, si los sucesivos intentos no han calado entre los propios castellanos y leoneses -no han hecho región, como se suele decir-, difícilmente han podido lograr éxitos mayores en el mercado nacional e internacional.
Y aunque nuestro itinerario histórico sí ha dejado elementos dignos de ser atendidos, Castilla y León modela aún su propio corazón, que después de 25 años sigue sin latir al mismo ritmo en muchos rincones de sus nueve provincias. Pero Castilla y León ha sido y es el corazón de España, tanto por historia como por situación geográfica.
Esta es la marca de Castilla y León en el exterior. Para la promoción de la Comunidad, evidentemente. Pero también para las múltiples actividades que desarrollan muchos de sus agentes más activos, que pueden competir en otros países con un sello de calidad común en el que figure el concepto España.