Entrevista a Azucena Hernández Alonso, miembro del Comité Organizador del XXV Congreso de Jóvenes Lingüistas
Azucena Hernández Alonso ha formado parte del Comité Organizador del XXV Congreso de Jóvenes Lingüistas celebrado en la Universidad de Valladolid, en el que además ha expuesto la comunicación "Emiliio Cotarelo y sus vocablos incorrectos", con la que ha pretendido analizar y, sobre todo, clasificar todas las voces que don Emilio Cotarelo examinó en la sección "Vocablos incorrectos" del Boletín de la Real Academia Española
Azucena es en la actualidad becaria en el Departamento de Lengua Española de la Universidad de Valladolid. Disfruta de una beca para la Formación del Profesorado Universitario (FPU) del Ministerio, gracias a la cual está realizando su tesis doctoral cuyo título es "Interdependencia de la Gramaticografía y la Lexicografía del español contemporáneo". En ella intenta analizar la relación de las gramáticas y los diccionarios en los siglos XVIII, XIX y XX y cómo se influyen los unos en los otros en esta labor.
En esta entrevista para la Fundación de la Lengua Española explica cómo ha sido su experiencia en este Congreso y lo importante que es la labor de los jóvenes investigadores, algo no siempre suficientemente valorado
Beatriz Hernández Bilbao. Fundación de la Lengua Española
- ¿Quién se ha encargado de organizar el XXV Congreso Jóvenes Lingüistas?
- Lo hemos llevado a cabo los becarios de los distintos departamentos de las filologías de la Universidad de Valladolid; la presidenta, por ejemplo, es miembro del departamento de Filología Alemana, pero también hay miembros de Filología Clásica, de Filología Francesa, de Filología Inglesa y también de Filología Hispánica como es mi caso.
- ¿Qué objetivo persigue este encuentro?
- Con este Congreso se ha tratado de que los jóvenes pudieran presentar sus trabajos, las conclusiones de sus trabajos de investigación o quizás algún capítulo de su tesis, que tuvieran esa oportunidad que no siempre se tiene en otros congresos que van destinados a profesores titulares de la Universidad, que son gente ya con otro nivel, con otro rango, con otros conocimientos... Sin embargo esta es una posibilidad, es un lujo que tenemos los jóvenes, pues siempre puedes comenzar tu camino, tu trayectoria a lo largo del mundo de los congresos ya que vas a estar junto a personas que no tienen el doctorado, al ser esta una condición, no tener la tesis doctoral, para poder publicar una comunicación. Te encuentras, por tanto, con personas que están en la misma situación que tú para compartir esta experiencia y ayudarte mutuamente.
- Este Congreso ha contado con tres ponentes de gran altura...
- Hemos conseguido que vengan como ponentes principales Van Dijk, Teijeiro, del departamento de Filología Clásica de la Universidad de Valladolid y también el académico don José Antonio Pascual. Para nosotros ha sido un orgullo que tres personas con esa trayectoria, con esa importancia en el mundo de la lingüística, hayan aceptado nuestra invitación.
- Además de los tres ponentes habrá otras muchas actividades interesantes...
- Podemos destacar, entre otras cosas, que también hemos tenido una mesa redonda que ha tratado sobre la Lingüística, sobre cómo se desarrollará esta disciplina en los nuevos planes de estudios y, concretamente, qué lugar va a ocupar en los planes europeos. En ella estuvieron don Emilio Ridruejo, que es el catedrático de Lingüística de la Universidad de Valladolid y también el doctor Luis Santos Domínguez, que es el decano de la Facultad de Filosofía y Letras. La moderadora de esta mesa fue María Ángeles Sastre Ruano, que también aportó su opinión. Pero la verdad es casi todas las comunicaciones que se han presentado han sido muy interesantes y debemos recordar que llevan mucho trabajo, tiempo y esfuerzo detrás por parte de las personas que las realizan. Tras muchas horas de investigación puedes, a lo mejor, obtener un dato que ocupe una línea de un trabajo; y conseguir publicar o escribir una conferencia es algo muy difícil y no siempre reconocido.
- ¿La gente ha demostrado interés por este encuentro?
- Nos ha sorprendido la respuesta de la gente, pues en teoría éste iba a ser un mal año, igual que el anterior, porque los fondos económicos están un poco más limitados para poder viajar y, sin embargo, nos encontramos con que teníamos casi doscientas propuestas de comunicación de las que el comité científico aceptó unas ciento cincuenta. También hemos tenido que limitar el número de posibles asistentes para que no de nos desbordara. Así que estamos muy satisfechos del gran poder de convocatoria que se ha suscitado.
- ¿Qué conclusiones extraemos del Congreso?
- Lo que se podrá extraer son las vías de trabajo que va a haber en el futuro, porque los que han acudido a este Congreso no dejan de ser los jóvenes que después seguirán estudiando y que han comenzado unas vías de trabajo diferentes; y son jóvenes de todo el mundo. Gracias a ello vamos a poder tener una idea sobre lo que se está estudiando en las distintas universidades del mundo y por donde van los caminos de la Lingüística.
- Hablemos sobre tu comunicación...
- Mi comunicación se titula "Emilio Cotarelo y sus vocablos incorrectos" y con ella he pretendido analizar y sobre todo clasificar todas la voces que don Emilio Cotarelo examinó en la sección "vocablos incorrectos" del Boletín de la Real Academia Española.
- ¿Qué te llevó a escoger este tema?
- Me llamó la atención el gran número de palabras que rechaza, que son cincuenta, y por diferentes razones, no todas son rechazadas por lo mismo. Estas causas de rechazo son importantes y además son comunes a muchos otros puristas o incluso a los criterios seguidos por la Real Academia para permitir la entrada de unas voces o rechazar la de otras en su diccionario. La conclusión a la que he llegado es que Cotarelo, en ciertos ámbitos, tendía a ser purista, aunque a lo mejor no tanto como alguno de sus contemporáneos, y que no vio quizás algunas leyes de formación que se estaban dando en esa época como la formación de los verbos denominales por poner un ejemplo. Lo importante de mi conclusión es que las críticas, las censuras emitidas desde la Academia no tienen quizás la influencia que ellos desearían ni en los hablantes ni en los posteriores usos de éstos ni por supuesto en el registro de estas voces en los diccionarios. Por mucho que Cotarelo lo criticara en el 1914 muchas voces como puede ser influenciar fueron recogidas en los diccionarios, así podemos decir que la crítica académica parece no tener la última palabra.
- ¿Cómo está la salud del español?
- Actualmente deberíamos tener un poco de cuidado con cómo utilizamos el español, pues no es ni ponernos en el extremo de los puristas y rechazar cualquier voz y cualquier acepción nueva que entra en la lengua, ni tampoco aceptar cualquier término que provenga del inglés, del francés o de cualquier otra lengua. Hoy nos encontramos ante un bombardeo (palabra esta que por cierto criticaría Cotarelo) de nuevos términos del inglés que podrían ser perfectamente sustituidos por otros en español. Así que, ni es ser puristas ni dejar que el libre albedrío reine en la utilización de la lengua.
- ¿Cómo ayudamos a que el español esté bien, cómo lo cuidamos?
- Para utilizar el español correctamente debemos partir casi de la cuna. Los niños deberían acceder a un número mayor de libros, deberían tener un mayor número de lecturas en el colegio. Pero también los medios de comunicación deberían tener mucho cuidado, pues ejercen una gran influencia tanto en los lectores, como en las personas que ven la televisión o escuchan la radio. Y hay numerosos programas cuyo nivel lingüístico deja mucho que desear. Entre todos, teniendo un poco de cuidado, los profesores corrigiendo estas expresiones incorrectas, estos usos incorrectos de los alumnos con criterio, con justificaciones, porque a nadie nos gusta que nos corrijan por que sí, estaríamos cuidando el español.
- Si hay alguien que se preocupa por el idioma son ustedes, los jóvenes investigadores ¿Está reconocida su labor?
- No mucho. A mi aun muchas veces me preguntan aquello de "¿pero tú, a qué te dedicas, qué haces?" y hay que intentar que esto no sea así, que se sepa la labor que realizamos en torno al lenguaje. No siempre se nos reconoce y no siempre tenemos facilidades...
- ¿Qué haría falta para que vuestra labor sea más visible?
- Muchos de mis compañeros, por ejemplo, no disponen de ningún sueldo que les permita investigar. Se tienen que dedicar a preparar oposiciones o a encontrar otros trabajos que quizás no tengan nada que ver con su titulación y, entonces, es imposible investigar en estas condiciones. Debería haber un mayor número de becas para los jóvenes investigadores, más ayudas y una mayor preocupación por sacar a la luz todas las investigaciones, todo el trabajo que realizamos.